25 ago. 2011

Fe y Voluntad

Un día, el único superviviente de un naufragio encontró refugio en una isla pequeña y deshabitada. Cada día oraba fervientemente a Dios para que le salvara, y cada mañana miraba hacia el horizonte con la esperanza de encontrar una pequeña ayuda que le salvara la vida. Pero no llegaba. Cansado, fue recogiendo durante días las posesiones materiales que encontraba en la orilla, construyendo un pequeño refugio donde habitar.

Días después, se adentró en el pequeño bosque con la esperanza de encontrar comida, que ya se le estaba agotando. Pero en su regreso, observaba cómo su pequeño refugio y todas sus posesiones se fundían en llamas, junto con otros árboles alrededor. El pobre hombre, que temía por su vida, entre lágrimas y enfadado proclamaba contra Dios, culpándole de su desgracia, hasta quedar profundamente dormido del cansancio.

Despertó al día siguiente viendo en el horizonte cómo un barco se acercaba a su isla. Le rescataron. Cuando perplejo preguntó cómo le habían localizado, le respondieron que fue por la señas de humo del incendio.



Es fácil enfadarse cuando las cosas van mal, pero no debemos perder la paz en el corazón, porque Dios está preparando algo bueno para nuestras vidas, aún en medio de lo que reconocemos como penas y sufrimiento.
Recuerda, la próxima vez que tu pequeña choza se queme... puede ser simplemente una señal de humo que surge de la GRACIA de DIOS.
Ya se sabe, Dios aprieta pero no ahoga. Si no encontramos recompensa en esta vida será en la otra, pero Él siempre aplica su justicia y su compasión. Quien posee multitud de materiales acaba siendo prisionero de su ego; quien dispone de poco valora profundamente lo que cuenta. No sólo depende de Dios nuestra vida, también de lo que dicte nuestra voluntad. Somos dueños de nosotros mismos. Dios nos deja escribir nuestra historia. Es menester saberle responder.

15 ago. 2011

Monumento a la Asunción en Jerez de la Frontera


 Aunque la Asunción de María es dogma de Fe desde 1950 (mediante la Encíclica Munificentissimus Deus de Pío XII), su devoción y representacion artística es mucho anterior. En una demostración pública de Fe muchas ciudades construyeron monumentos a la Asunción tras la proclamación de este dogma, como el que el Fernando de la Cuada e Irízar (1904-1990), arquitecto municipal de Jerez, erigió en esa ciudad en el año 1952. El monumento es una sencilla columna de piedra caliza blanca rematada por una imagen de la Asunción de la Virgen rodeada por los apóstoles, realizada por el escultor gaditano Juan Luis Vassallo Parodi (1908-1986). Ubicado en la Plaza homónima y rodeado por el Cabildo Antiguo, la Iglesia de Santo Domingo y otros edificios neoclásicos, el Monumento a la Asunción está perfectamente integrado en su entorno. Toda una lección sobre cómo intervenir en espacios públicos.







8 ago. 2011

Juana de Arco, una niña francesa

Cortesía de Libros Alegres; y gracias a Amigo por la recomendación.

 
Creo que Juana de Arco fue la última novela de Mark Twain y creo que es la última novela que he leído de un tirón.
Piense usted en una niña francesa. Un pobre llama a la puerta de su casa. Su padre -el padre de la niña francesa, claro- se irrita porque a nadie le gusta que llamen a la puerta en invierno a la hora de la cena. La niña ofrece su plato al pobre y el padre de la niña se irrita aún más:
-Este individuo -dice el francés, padre de la niña francesa- es un caradura.
Entonces interviene la niña en defensa del pobre que es una personificación de Francia:
-Seguramente este miserable pobre es -como usted dice, amado padre- un caradura. Pero es culpa de su cabeza, no de su estómago. Y no sería justo condenar al todo por la parte. Dar de comer al hambriento nos ganrá el cielo por el estómago del hambriento. Lo que él haga con su cabeza no es cuestión que deba preocuparnos. Por amor a mi Cabeza le cedo de buen grado mi cena a este caradura.
Piense usted en una niña francesa que conquista a los franceses por el estómago y por el patriotismo y lea usted esta novela en agosto, oiga.

5 ago. 2011

Templanza

La TEMPLANZA es la virtud que regula la búsqueda del placer y el uso de los bienes. 

 
Dios quiso también que el hombre tuviera PLACER, es decir que disfrutara, que gozara de todo esto que Él había creado.
Sin embargo, el uso de los bienes y la atracción al placer debe hacerse con medida, no con exceso.
La TEMPLANZA es lo que te ayuda a ser equilibrado.

Nuestro Señor quiso que sus hijos conociéramos el placer, el placer de la vida que había creado.
Y es que la vida es un regalo, una gran aventura.
Dios nos da un libro en blanco para que nosotros escribiéramos nuestra propia historia.
¿Qué héroe no ha pasado por sufrimientos, no ha cometido errores, o incluso ha estado en un punto que no podía ni tan siquiera empeorar más? 
Sin embargo, Nuestro Señor nos ofrece su mano, su comprensión.
Dios quiso que disfrutáramos de los placeres de la vida, que pidiéramos perdón por nuestros errores, que lucháramos por aquello que creíamos justo, que viviéramos con nuestra gente,
en definitiva, que tuviéramos una vida sencilla, pero feliz.
Templanza. Prudencia.
Salud, hermano.