18 mar. 2014

LAS EDADES DE ISRAEL, por Aryan

Es sabido que soy tradicionalista a la par que liberal, y muchos se preguntan cómo hago para cuadrar ambos conceptos, ya que se suele considerar el liberalismo como ideología de la modernidad. No obstante, mi intelecto excéntrico es capaz de cuadrar ideas imposibles de concebir para otros sin mis facultades, y a partir de esta idea decidí reflexionar hasta que por súbita inspiración de Ruah Hakodesh, Dios me hizo intuir una gran Verdad oculta que hoy me dispongo a revelar en este artículo, ya que como sacerdote vocacional amo la Sabiduría y considero un deber filantrópico la prédica de la Revelación de los Divinos Misterios.
En la mitología griega, el poeta Hesíodo, quien a pesar de ser pagano poseía una chispa de presciencia, esquematizó por escrito aquello que ya estaba presente en la Tradición, como es la involución creacionista de la humanidad y el plano terrenal, en el mito de las Edades Metálicas, que a su vez sería recogido por Platón filósofo para explicar las diferencias psicológicas de los individuos de un mismo pueblo, siendo su ideal de estado un cierto reflejo de la idea trifuncional inherente a la Armonía de Castas establecida por Dios: los sabios, los valientes y los hacendosos, que se corresponden a las castas sacerdotal, guerrera y artesana, y a los metales oro, plata y cobre (el bronce es una aleación y una traducción imprecisa del griego original). El hierro, siendo el único metal innoble de los arquetípicos, y representado por el color negro (ausencia de luz), representa al oclos/dasyu en oposición a las tres variantes del demos/arya. Esto es importante, pues significa que la democracia (no la oclocracia con la que es habitualmente confundida por los ignorantes, confundidos y exotéricos) es un sistema noble que armoniza en libertad a los príncipes de las Tres Castas, o vocaciones psicológicas innatas de los individuos. Pero lo mejor es que revisando la Divina Escritura empecé a intuir que había una analogía mística, oculta, entre la Historia de Israel y la Historia del Mundo según las Edades Metálicas, ergo en virtud de la reflexión sacerdotal decidí estructurar esa intuición en un razonamiento capaz de ser comunicado con palabras terrenales. He de advertir que dado que Israel (Vencedor de Dios) es en origen el nombre mistérico que Jacob patriarca recibió cuando Dios le inició en la visión mística de Bethel,  no podemos hablar propiamente de Israel como pueblo y patria hasta después del Éxodo y la conquista de Canaán, ya que solo entonces hallamos la cantidad y la estabilidad política necesarias para considerar a Israel como pueblo y patria. He aquí pues el esquema que iluminó mi ánima:
EDAD DE ORO: es el período primigenio de Israel, la época pre-monárquica cuando los levitas (casta sacerdotal hebrea) eran tan respetados que tranquilamente podían errar por el país sin temor a ser atacados, y eran incluso acogidos por propietarios que les mantenían a cambio de oficiar el sacerdocio de su hogar, de manera muy similar a los druidas celtas antes de la invasión romana. El gobierno civil lo dirigían jueces escogidos por sus méritos y sabiduría, logrando en conjunto una época de libertad individual y piedad religiosa tal como relata la Biblia, lo cual me hace ver esta época de Israel como el precedente histórico del libertarianismo teocrático crístico que yo defiendo. Más con el tiempo la sangre del Pueblo Elegido empezó a degenerar, y el oclos empezó a sustituir al demos hasta que se hizo tan hegemónico que las autoridades áureas, debilitadas a su vez por la corrupción interna como prueba la maldad de los hijos de Samuel profeta, fueron incapaces de frenar el impulso del populacho de poner fin a esa era rechazando la Verdadera Realeza de Dios en pro de una falsa realeza humana, por la vana mezquindad de imitar a los paganos de alrededor (gregarismo) y también por la mezquina esperanza de que un rey humano les eximiera de sus responsabilidades, aunque fuera al precio de hacerlos sus esclavos de facto (socialismo). A pesar de que Dios advierte sabiamente a Su Pueblo a través de Samuel de las consecuencias de su decisión, el populacho desoye los razonamientos verbales y actúa obcecándose en su necia maldad, tal como les es natural hacer a las almas de hierro. Así pues, Dios autoriza a Samuel a ungir a Saúl, un joven de apariencia majestuosa como rey de Israel, finalizando la Edad de Oro al poner en manos de un hombre imperfecto un poder absoluto.
EDAD DE PLATA: este período es aquel en el que Israel es aún un pueblo unido, la época (erradamente considerada por los historiadores exotéricos como "dorada" cuando en realidad solo fue tal en cuanto a prosperidad material) que se inicia con la unción de Saúl, un joven de buena apariencia y un líder carismático que encanta al populacho, pero que luego se rebelaría como el ejemplo encarnado de cada una de las advertencias que Dios hizo a Su Pueblo a través de Samuel profeta sobre los riesgos que tiene confiar en la tiranía como solución de los problemas, y es que las malas decisiones conllevan malas consecuencias. No puede descartarse que, en Su Omnisciencia Dios escogiese a Saúl a propósito a sabiendas de cómo iba a degenerar, ya que quiso dar una lección a su pueblo por negarse a escuchar la Sabiduría de Samuel y negarle a Él como Único y Verdadero Rey. Aún así, como Dios es también Misericordioso, decide ungir a un varón virtuoso y constante en su justicia para ser rey y así dar paz a Su Pueblo: este es David, el menor hermano de la menor casa de la menor de las tribus, un niño pastor de cabello rubio y tez sonrosada según la descripción bíblica, quién según las ideas humanas sobre la jerarquía no tenía posibilidades de llegar a gobernar a Israel, pero como bien dice la Biblia, Dios ve lo invisible y lo inmanifestado e ignora las apariencias y las vanidades de la carne, ya que tal como Él nos dice "mis caminos no son vuestros caminos, y así como es más alto el Cielo que la Tierra mis caminos son más altos que los vuestros". Así pues, David, quién siendo aún niño mata en un duelo al campeón filisteo Goliath, un gigante (nefilim), realizaría muchos actos de heroísmo y valor a lo largo de su vida, sin por ello dejar de ser humilde y piadoso, consciente de la vanidad de su corona ante la Verdadera Realeza de Dios, y como dice la Biblia "perfecto en todos sus caminos ante los ojos de Dios". Más aún así Dios le niega su deseo de construir el Templo en que asentar el Santuario del Tabernáculo y el Arca de la Alianza, pues sus manos están demasiado manchadas con la sangre fruto de la violencia, y Dios desea un hombre sacerdotal, no uno de guerra para construir su Templo. Este hombre será el hijo de David, Salomón (que significa Varón Pacífico), un hombre cuya naturaleza sacerdotal se evidencia en el Don que le pide a Dios: Sabiduría por encima de poder o riquezas, que le son añadidas como gracia especial pues Dios está complacido con la vocación del alma de Salomón. Aquí Israel alcanza su cúspide en prosperidad material, más como la plata, que siendo en origen blanca se va ennegreciendo y perdiendo su brillo así Salomón se va corrompiendo por la influencia de sus mujeres, muchas de ellas paganas que utilizan la autoridad de Salomón para mancillar a Israel con su magia negra (de origen demoníaco) e idolatría pagana. Por esto, Dios maldice a Salomón con la división de su reino, pero por el recuerdo del virtuoso David deja a Salomón morir en paz. Lo sucede Roboam, un joven necio que desprecia el consejo de los ancianos por la bravuconería de sus jóvenes amigos, con lo cual provoca una serie de luchas internas e inestabilidad política que terminaron con la división definitiva del pueblo de Israel, con la cual concluye su Edad de Plata.
EDAD DE COBRE: en esta edad las cosas van de mal en peor, pero aún quedan chispas de la sabiduría y prosperidad de antaño. Se suceden reyes cada vez más corruptos e impíos salvando excepciones, los sacerdotes también se corrompen crecientemente y empiezan a surgir falsos profetas por doquier, aunque aún pasan muchos siglos hasta que la degeneración se torna tan insoportable que Dios decide destruir primero al reino norteño, cuyas gentes son diseminadas y desaparecen del registro histórico (ahora sabemos que sus descendientes son los cristianos sinceros que sostienen la esencia de Occidente y a los cuales Jesucristo dedicó esa críptica frase de "yo solo he sido enviado a las ovejas perdidas de Israel"). Es posible que la degeneración de Judá fuera más lenta, o que el que el Templo estuviera en Jerusalén demorara un tanto la mano de Dios, pero en cualquier caso los hechos son que al final la degeneración (ilustrada en las Lamentaciones en el pasaje sobre como los nazarenos, una orden mística de élite que se abstenía del vino y de cortarse el cabello (a la cual pertenecía Sansón, cuya fuerza sobrehumana no era de origen físico sino mágico, esotérico y espiritual), perdieron la majestad de su tez tan pálida que sus venas lucían azules como los zafiros, tornándose oscuros y famélicos por la ruina) fue tan grande que Dios desechó al Templo por estar tan mancillado que se había tornado indigno de albergar la Shekiná (Presencia Divina). Con la Destrucción del Primer Templo y el Exilio Babilónico concluye la Edad de Cobre.
EDAD HEROICA: así como en el mito de Hesíodo, esta es la única Edad no representada por un metal arquetípico y que consiste esencialmente en una tregua, un descanso en la larga caída por la pendiente de la degeneración hacia el Abismo. Y exactamente lo mismo supone esta era para Israel, un pueblo arruinado pero que aún muestra esperanza de arrepentimiento y chispas individuales de Sabiduría, es el tiempo de los últimos profetas, incluyendo a Daniel quién sería nombrado Príncipe de los Magi, los cuales reconocerían a Jesucristo como la Encarnación del Verdadero Dios leyendo Su Natividad en el Evangelio de las Estrellas, como buenos iniciados. Los persas, que contrariamente a las laconofílicas representaciones modernas eran un pueblo noble, piadoso y honorable, admiten la reconstrucción del Templo y el retorno de los judíos a Israel, cuyos sabios alaban al soberano persa con un título "ungido de YHWH" que lo pone en un rango semejante al de Salomón.  Tras esto los últimos profetas dirigen una purificación del linaje del pueblo, que se había mezclado largamente con sangre babilónica e idumea incluso entre los sacerdotes, pero aunque ponen todo su empeño la Historia demostrará que lograrían evitar el Mal a largo plazo. Tras las últimas profecías anunciando el Apocalipsis y al Mesías, termina la Edad Heroica de Israel y da comienzo la época llamada los Cuatrocientos Años de Silencio.
EDAD DE HIERRO: así como en el mito heleno, en estos siglos la impiedad alcanza cotas inéditas en Israel, siendo usurpado el Palacio, el Templo y el Pueblo por sangre edomita y babilónica, dando lugar a reyes tiránico que ni siquiera poseen el heroísmo de la Edad de Cobre como Herodes y a sacerdotes y rabinos corruptos y con teologías aberrantes como las sectas de saduceos y fariseos. En cuanto al populacho, el oclos se hace avasalladoramente hegemónico y la sangre camita florece por doquier, explicando el vergonzoso episodio de la liberación de Barrabás. Además, un imperio militarista y despótico, cuyo mayor mérito fue la destrucción de buena parte de la cultura de los pueblos a los que subyugó, Roma, el Imperio de Hierro del cual el infame emperador Nerón es arquetipo profético de lo que será a nivel mundial el Anticristo, somete a lo que queda de Israel renombrándolo como Judea, y colocando a Pilatos como gobernador con la complicidad de las facciones corruptas, tanto palaciegas como sacerdotales. En esta época de oscuridad y opresión nace Nuestro Señor Jesucristo de María, una virgen de linaje levita y auténtica sangre hebrea, además de tener como padre adoptivo a José, esposo castísimo descendiente directo de David y arquitecto de profesión (traducido popular pero incorrectamente como "carpintero"), los cuales saben que el niño que están criado no es como los demás, como demuestra cuando solo con doce años cronológicos da una lección espiritual a los arrogantes rabinos del Templo. Aunque en la Biblia no se indica que estuvo haciendo Jesús entre el episodio del Templo a los doce y el inicio de su predicación a los treinta años, fuentes apócrifas parecen indicar que estuvo viviendo con los esenios, el único remanente de auténtico judaísmo que vivía escondido en Qumrán, junto al Mar Muerto. Eso explicaría por qué Jesús, en el episodio de la curación de la camita vestía ropajes sacerdotales levitas con flecos en las mangas. Pero lo importante es que tras ser torturado y asesinado en la cruz por la confabulación del oclos, los fariseos y saduceos además de los invasores romanos (y digo asesinado porque se le intentó imputar todo tipo de crímenes pero jamás pudieron probar ninguno, hasta el punto de que el mismo Pilatos admitió estar condenando a un inocente), y sufrir la pena de daño cuando exclama "Elí, Elí, lama sabacthaní?", Jesús desciende durante tres días al Sheol para liberar a las almas de los justos retenidas por los arcontes, tras lo cual resucita, se manifiesta a los apóstoles y los bautiza en el Espíritu Santo para que puedan cumplir su misión de evangelizar en un mundo pagano y hostil. Así concluye el Israel histórico, que aún resiste unas pocas décadas como una cáscara vacía que es desmenuzada para siempre con  la Diáspora, siendo lo que hoy los ignorantes llaman "judaísmo" una religión farisea que subordina a la Torá (doctrina de Dios) al Talmud (doctrina de hombres), un escrito medieval que recoge las opiniones anticristianas, satánicas y blasfemas de los falsos rabinos de la época.  En cuanto a los "judíos" actuales, son básicamente idumeos y babilonios sin apenas trazas hebreas, diluidos absolutamente entre los moros (sefardíes) o los jázaros eurasiáticos (asquenazíes). El apóstol Juan ya profetiza esta usurpación, de ahí que en el Apocalipsis denuncie a la Sinagoga de Satanás "de quienes dicen ser judíos y no son, sino que mienten".
Así pues, concluyo este texto que espero resulte ameno e instructivo al lector, he de decir que el primer borrador era mucho más largo y caótico ya que lo escribí casi en trance pero he tratado de acotarlo y ordenarlo en lo posible para facilitar la lectura.
Guiados seamos por Trisagion,
Aryan

4 comentarios:

Pedro Agudo dijo...

Hola Aryan,el artículo es muy instructivo e interesante, la historia de este pueblo es tan larga y calamitosa que resulta muy poco amena, por lo menos es lo que a mí me parece, aburridísimo es la interpretación de los pasajes de las Escrituras, como todos sabemos un libro que todo el mundo tiene, es muy afamado, pero casi nadie ha leído, y no digamos ya los textos e interpretaciones escritas del segundo Talmud, todas basadas en datos materiales sobre los pretendidos hechos históricos, ese es el Talmud, la disputa y la polémica, sobre interpretaciones históricas costumbristas sobre hechos acaecidos y constatados por los cinco sentidos y que manipulan y transforman con larguísimos tratados según sus intereses. Sus derechos están garantizados de toda excusa moral y sus actos totalmente justificados por que Dios los ha santificado con su Ley a través de Moisés. Es posible que la indiferencia que tengo hacía este pueblo esté fundada en que yo soy una persona con una gran inclinación a la metafísica, todo lo contrario a lo que ellos representan; he leído y todos estamos empapados en la cultura judeocristiana, sus fundamentos son básicamente materiales, bienes tangibles,dominio, poder usura etc.etc. incluido la metafísica cabalística puesta al servicio y en segundo término a los intereses materiales, aunque la cábala como sabemos no es exclusiva ni inicialmente desarrollada por los judíos, ellos como casi todo lo hacen suyo. También otros semitas como Mohamed alias Mahoma, tomó muchos mitos y alegorías del Antiguo Testamento, aunque desdeña o ignora fábula tan importantes como el diluvio y el arca de Noé, la torre de Babel, Elías y su carro de fuego, Judit y Holofernes, Daniel y el horno donde pretendieron asarlo y salió congelado, Jonás y la ballena. Leyendas todas ellas salidas de la fantasía de los antiguos levitas judíos, es decir mentiras inocentes que increíblemente son fuente de la creación de algunas de las religiones actuales.
El artículo me ha gustado y volveré a leerlo.
Un abrazo

Aryan dijo...

Hola Pedro, me alegra que te haya gustado, respecto a lo que dices diré que dada la influencia tan enorme que ha tenido Israel en la Historia, me parece fundamental tener un cierto conocimiento de ese pueblo. Por otro lado, dado que para un cristiano la Biblia contiene gran parte de la Revelación (apócrifos aparte), me parece que la interpretación de la Santa Escritura es un ejercicio fundamental, resulte o no “aburrido” (lo cual es muy subjetivo, pues hay incluso ateos que encuentran la Biblia divertida dado que la leen como si de una novela de fantasía se tratase). Lo de que la mayoría de la gente posee Biblias que casi nunca lee es muy cierto, pero eso solo demuestra que la mayoría de la gente tiene una vocación innata para la farsa, y como dice la Escritura “los mentirosos no heredarán el Reino de Dios”. Esas mismas mayorías suelen encontrar el estilo bíblico pesado de leer, pero es que lo mismo dicen de obras como el Silmarillion de Tolkien (su verdadera obra maestra, que con menos palabras que ESDLA concentra muchas más metáforas esotéricas), lo cual solo prueba que hay obras que entran fácilmente a cualquiera capaz de leer, mientras que otras son para paladares refinados, no para el populacho. Por esto es que yo no espero hacerme millonario con mi obra (cuando la termine y publique), ya que yo escribo para Dios y secundariamente para una élite espiritual capaz de apreciar mi trabajo, no para el populacho: a ellos les dejo el pienso, que es lo único que son capaces de disfrutar. Respecto al Talmud tal como lo conocemos y que sienta las bases del “judaísmo” moderno (por cierto, sus blasfemias anticristianas las conocemos gracias a “judíos” que se convirtieron al cristianismo y las denunciaron, puesto que el clero católico medieval no tenía precisamente muchos conocimientos de hebreo), creo que tiene 2 fases: una de transmisión esencialmente oral, que parte del exilio babilónico (cuando debido a la destrucción del Templo los sacerdotes empiezan a perder influencia popular en pro de los rabinos, sustituyendo la Ley al Sacrificio como base expiatoria) y finaliza con la Diáspora, a partir de la cual se empieza a copilar por escrito todo lo que habían estado inventando los rabinos de secta farisea hasta ese momento, estabilizándose esa compilación en tiempos relativamente medievales. En realidad, la Ley Mosaica es solo la excusa subordinada a la doctrina farisea del Talmud, que se asemeja un tanto al Magisterio de los católicos, que en numerosas ocasiones llegan a poner la opiniones de unos hombres considerados “santos” por sus fieles por delante de la mismísima Revelación. Hmm, me temo que tu inclinación a la metafísica no explica lo que dices tanto como un cierto sesgo antisemita, pues en la Biblia se hace énfasis en la vanidad del mundo material (y no solo en el NT con Jesús y Su Reino Espiritual, sino en el AT con Eclesiastés). No se puede culpar a la Revelación por lo que una secta haya hecho poniendo la Ley como excusa. Además, el NT jamás condena el AT, sino a la Sinagoga de Satanás, a los usurpadores, a los farsantes. Respecto a Mahoma, ten en cuenta que ese farsante preciso de falsificar su propia genealogía para colar como “profeta” a ojos de sus contemporáneos: no es de extrañar que escogiera a dedo aquello que le convenía del AT para mezclarlo con su propia tesis y formar el Corán. En realidad, ni el Diluvio ni Babel ni los actos de taumaturgia que citas son per se fantasías levitas, siendo los primeros relatos comunes a muchos pueblos (incluyendo a no semitas), y los segundos potencialmente posibles, de hecho me sorprende que siendo tú un metafísico desdeñes de esa manera los relatos de magia, más propia de un materialista ateo que de un esoterista. Por otro lado, lo cierto es que pese a los numerosísimos intentos de unificación forzosa, la humanidad tiende de manera instintiva a la división según los 70 linajes enumerados en la Biblia (72 si contamos a Israel y Edom), de los cuales aprox. un 30% son blancos.
Un abrazo

Anónimo dijo...

Buenas noches:

Es un hecho que las Edades involutivas son un elemento omnipresente en el inconsciente colectivo de los pueblos blancos, así como el mito de Thule, el continente hiperbóreo ancestral.

Hoy en día nos hallamos inmersos en la fase de kali-yuga de la Edad del hierro.

En cuanto a la dicotomía guerrera-sacerdotal, o regia-sacerdotal, no entiendo que deba ser un elemento esencial. Por ejemplo, Melquisedec, rey y obispo de Salem es a la vez guerrero y sacerdote. No es una mera teofanía, sino que es un personaje histórico, de carne y hueso como muy bien se argumenta en este escrito.

http://www.estudiosmaranatha.com/faq/faq298.html


Inconscientemente, los ingleses recogieron este eterno arquetipo del rey-sacerdote cuando erigieron al rey como jefe de de la iglesia anglicana, si bien el arzobispo de Canterbury era el que ejercía el poder sacerdotal efectivo. Esto me recuerda al papel de los profetas o de los sumos sacerdotes incorruptos, equilibrando el poder real, que como bien ha de recordarse en las sociedades tradicionales nunca fue absoluto e ilimitado.


En cuanto a los que dudan de la Biblia como una creación teológica, no nos engañemos.

Los libros de Enoch y de Jasher describen a Noé y a sus congéneres como rubios. Adán significa "rojo" en hebreo, y Cristo, según una carta mandada por Pilato a Tiberio es descrito como alto y rubio. (La sábana santa de Turín revela rasgos claramente caucasoides y una altura superior al 1,80).


En "lamentaciones 4", se dice: "la culpa de la hija de mi pueblo ha sido mayor que el pecado de Sodoma, destruida en un instante sin que nadie volviera contra ella la mano.Sus nazareos, eran más puros que la nieve, más blancos que la leche, sus cuerpos más rojos que corales, su aspecto era de zafiro.

Ahora, su aspecto se ha oscurecido más que el hollín, no hay quién los reconozca por las calles"...



Es decir, Dios maldice la corrupción racial y moral del pueblo de Israel en tiempos de Jeremías.

Yo creo que el hombre tiene tendencia a hacer el mal, porque no somos divinos, y el pecado original nos manchó. Ello no quiere decir que no haya diferencias entre "buenos y malos", pero sí que llegar a la santidad es más difícil que caer en la corrupción moral. Eso sí, no comparto l visión gnóstica de que todo lo material es malvado.


Las edades involutivas son una consecuencia de ese pecado original.


Un gran saludo a Pedro y a Aryan. Enhorabuena por tu artículo.


SIGFRIDO

Aryan dijo...

Buenas:

En efecto, la memoria inconsciente de Atlantis/Thule, como civilización pérdida está presente en los hijos de Adam (que muestran sangre en el rostro).

Además la subversión de castas es directamente proporcional a la involución de edades.

Esa dicotomía es un hecho histórico registrado en diversas civilizaciones (por ej la Magofonia persa) que Guenon llama Rebelión de los Chatrias: las revoluciones posteriores (jacobinos y soviéticos) son ecos inconscientemente impulsados por la desarmonía que este precedente creó en la Música Celestial. Los chatrias justificaron la usurpación con lo de “la fuerza hace el derecho”, pero olvidaron que como advierte Jesús “quién a hierro mata, a hierro muere”. Se puede matizar que: no todos los guerreros fueron rebeldes (ni todos los mercaderes/siervos son jacobinos/soviéticos) y que esa revolución original fue precedida por una degeneración del sacerdocio, que corrompió la teocracia en hierocracia. Más como casi todas las revoluciones, el remedio fue peor que la enfermedad.

Melquisedec: ese texto no prueba que no sea una teofanía, se limita a especular para justificar su negativa en su personalísima interpretación de la intención que el autor aventura a la descripción del Salemita. Las citas bíblicas per se no prueban su tesis, yo puedo interpretarlas como un viaje astral con metáforas físicas (típico de los antiguos, ej el Libro de los Muertos) y sería igual de válido. La abolición del levirato niega la sucesión dinástica y con ello la realeza “sagrada” más allá de Dios. Y esas conclusiones tan impetuosas acerca de la Ley y de Israel implican una contradicción con las palabras de Jesús en Mt 5:17 y Mt 15:24.

El anglicanismo fue fundado por decretazo real, simplemente porque la vanidad de Enrique VIII no toleró que el papa pusiera un límite a sus exigencias indecentes, no por motivos espirituales ni por elección popular: no me extraña que los protestantes los llamen “apist” porque son una parodia del papado. ¿Ese vicioso perverso es tu idea de “rey-sacerdote”? Pues no solo carecía de la sabiduría y la moral de un genuino sacerdote, sino que tampoco poseía el heroísmo y el honor de un genuino guerrero. Sin magia y sin libretenencia, no hay medios de facto para limitar el abuso de poder cuando los faraones de tornan psicópatas. Por eso defiendo una estricta adherencia al sistema tripartito de la Armonía de Castas, con un esquema social semejante a un triángulo equilátero.

Lo que expones es cierto, pero no olvidemos que los pérfidos Grigori son gigantes de cabello platino, y que el aspecto de Noé es tan inusual que Bat’Enos es llamada adúltera hasta la intercesión de Enoc, de lo que deduzco que los antediluvianos tenían una pigmentación más bien céltica, con cabello oscuro-pelirrojo y ojos marrón-ámbar. En el Evangelio se asocia el aspecto nórdico de Cristo con su transfiguración (los ojos de lechuza son un rasgo aún más peculiar de la faz sindónica, así como ciertos detalles que hacen a Jesús realmente único).

Esa cita es muy interesante, los nazareos eran una orden mística de corte monástico relacionada con los esenios (Jesús y varios paleocristianos se iniciaron ahí). Dios es poético hasta para maldecir: Isa 14:12-14 y Ez 28:12-19 son lamento y juicio a la par respecto al Príncipe del Aire.

Toda criatura que haya sido maculada es vulnerable al pecado, pero el grado y la forma del Mal son muy divergentes según la raza, casta, religión e individuo. Espiritualmente estamos encadenados, así que hemos de resistir o hundirnos. La materia es la transmutación alquímica inversa de las 3 Elementales: Alef, Mem y Shin. Este es el secreto que los Grigori aprendieron de Tehom: recitado al revés, un salmo (como los que cantan los serafines) invoca achlys en vez de éter. Dios creó a Malkut como reflejo perfecto de Keter: ahora es reflejo caído, por eso Assiah se escinde en Ruchni y Gashmi.

Un gran saludo, Sigfrido. Gracias por tus palabras.