30 jun. 2010

Parábola del Juicio Final

Autor: Catholic.net (fuente)

El juicio final
El final de los tiempos se muestra en esta parábola. Muestra a Cristo en su segunda venida como Rey juzgando sobre las acciones y las omisiones de los hombres. "Cuando venga el Hijo del Hombre en su gloria y acompañado de todos los ángeles, se sentará entonces en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las gentes; y separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos, y pondrá las ovejas a su derecha, los cabritos en cambio a su izquierda. Entonces dirá el Rey a los que estén a su derecha: Venid, benditos de mi Padre, tomad posesión del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo: porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber; era peregrino y me acogisteis; estaba desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a
verme. Entonces le responderán los justos: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, o sediento y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos peregrino y te acogimos, o desnudo y te vestimos? o ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y vinimos a verte? Y el Rey en respuesta les dirá: En verdad os digo que cuanto hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis. Entonces dirá a los que estén a la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles: porque tuve hambre y no me disteis de comer; tuve sed y no me disteis de beber; era peregrino y no acogisteis; estaba desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis. Entonces le replicarán también ellos: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, peregrino o desnudo, enfermo o en la cárcel y no te asistimos? Entonces les responderá: En verdad os digo que cuando dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños, también dejasteis de hacerlo conmigo. Y éstos irán al suplicio eterno; los justos, en cambio, a la vida eterna".

Dios quiere que todos se salven
El cielo es lo preparado desde la creación. El infierno es el estado fruto del pecado de los ángeles caídos y de los hombres pecadores. Dios quiere salvar a todos, pero los hombres son realmente libres y puedan reaccionar bien o mal. Cielo, o vida eterna, e infierno, o suplicio eterno, premio o
castigo por el amor con que se trata al prójimo en sus necesidades. La misericordia llega más allá que la justicia. Es significativa la identificación que hace Jesús del necesitado y sufriente con Él mismo. La solidaridad debe ser la norma del discípulo que quiere alcanzar el reino eterno. Aunque el hombre no sea consciente de ello, Dios contempla las acciones y las omisiones de cada uno, y todos serán juzgados por la calidad de su amor.

Ten por seguro que te atormentarán las tentaciones, que el Diablo no te dejará en paz,
Dios estará contigo, caigas o no caigas, pero no te va a hacer el trabajo,
te ayudará, cual padre ayuda a su hijo a caminar, pero no camina por él, sino para él,
para que crezca y sea de ayuda eterna.
Después de la tormenta siempre viene la calma.
Que tu lucha interna sea motivo de orgullo, para celebrarlo junto a Dios.
Que Dios te guíe, hermano. Si luchas por Él, estarás luchando por ti mismo.

1 comentario:

Amigo dijo...

Hola. Conmigo, contigo, esta entrada tiene una meditación sustanciosa, expresa la Solidaridad vertical, trascendente, al mismo Cristo de lo hacemos, en Bien y en Mal, obrando en horizontal con nuestros hermanos, es que Dios está tan cerca, en efecto, tan dentro, más que nosotros mismos que a menudo, como S.Agustín buscamos fuera lo que llevamos tan cabe a nos.

Este blog va tomando altura, como las águilas, Juan, como las Águilas.