15 ago 2011

Monumento a la Asunción en Jerez de la Frontera


 Aunque la Asunción de María es dogma de Fe desde 1950 (mediante la Encíclica Munificentissimus Deus de Pío XII), su devoción y representacion artística es mucho anterior. En una demostración pública de Fe muchas ciudades construyeron monumentos a la Asunción tras la proclamación de este dogma, como el que el Fernando de la Cuada e Irízar (1904-1990), arquitecto municipal de Jerez, erigió en esa ciudad en el año 1952. El monumento es una sencilla columna de piedra caliza blanca rematada por una imagen de la Asunción de la Virgen rodeada por los apóstoles, realizada por el escultor gaditano Juan Luis Vassallo Parodi (1908-1986). Ubicado en la Plaza homónima y rodeado por el Cabildo Antiguo, la Iglesia de Santo Domingo y otros edificios neoclásicos, el Monumento a la Asunción está perfectamente integrado en su entorno. Toda una lección sobre cómo intervenir en espacios públicos.







8 ago 2011

Juana de Arco, una niña francesa

Cortesía de Libros Alegres; y gracias a Amigo por la recomendación.

 
Creo que Juana de Arco fue la última novela de Mark Twain y creo que es la última novela que he leído de un tirón.
Piense usted en una niña francesa. Un pobre llama a la puerta de su casa. Su padre -el padre de la niña francesa, claro- se irrita porque a nadie le gusta que llamen a la puerta en invierno a la hora de la cena. La niña ofrece su plato al pobre y el padre de la niña se irrita aún más:
-Este individuo -dice el francés, padre de la niña francesa- es un caradura.
Entonces interviene la niña en defensa del pobre que es una personificación de Francia:
-Seguramente este miserable pobre es -como usted dice, amado padre- un caradura. Pero es culpa de su cabeza, no de su estómago. Y no sería justo condenar al todo por la parte. Dar de comer al hambriento nos ganrá el cielo por el estómago del hambriento. Lo que él haga con su cabeza no es cuestión que deba preocuparnos. Por amor a mi Cabeza le cedo de buen grado mi cena a este caradura.
Piense usted en una niña francesa que conquista a los franceses por el estómago y por el patriotismo y lea usted esta novela en agosto, oiga.

5 ago 2011

Templanza

La TEMPLANZA es la virtud que regula la búsqueda del placer y el uso de los bienes. 

 
Dios quiso también que el hombre tuviera PLACER, es decir que disfrutara, que gozara de todo esto que Él había creado.
Sin embargo, el uso de los bienes y la atracción al placer debe hacerse con medida, no con exceso.
La TEMPLANZA es lo que te ayuda a ser equilibrado.

Nuestro Señor quiso que sus hijos conociéramos el placer, el placer de la vida que había creado.
Y es que la vida es un regalo, una gran aventura.
Dios nos da un libro en blanco para que nosotros escribiéramos nuestra propia historia.
¿Qué héroe no ha pasado por sufrimientos, no ha cometido errores, o incluso ha estado en un punto que no podía ni tan siquiera empeorar más? 
Sin embargo, Nuestro Señor nos ofrece su mano, su comprensión.
Dios quiso que disfrutáramos de los placeres de la vida, que pidiéramos perdón por nuestros errores, que lucháramos por aquello que creíamos justo, que viviéramos con nuestra gente,
en definitiva, que tuviéramos una vida sencilla, pero feliz.
Templanza. Prudencia.
Salud, hermano.

31 jul 2011

Un hito católico en el skyline de Barcelona


Fuente: Sacred Architecture Volumen 19
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Pocos días después de que Su Santidad Benedicto XVI consagrara el Templo Expiatorio de la Sagrada Familia de Barcelona, el insigne edificio de Antonio Gaudí fue galardonado con el Premio de Arquitectura y Urbanismo Ciudad de Barcelona al mejor proyecto construido en la ciudad en 2010, a pesar de haberse iniciado en 1882 y no haber sido concluido. Ambos eventos sirven para entender la importancia capital de este templo en una ciudad siempre receptiva a las vanguardias pero que aprecia, respeta y potencia su pasado arquitectónico.

Breve historia

Los orígenes del Templo Expiatorio de la Sagrada Familia se remontan a 1866, año en que Josep Maria Bocabella Verdaguer funda la Associación Espiritual de Devotos de San José, que a partir de 1874 promueve la construcción de un templo expiatorio (es decir, cuya construcción sólo puede ser financiada mediante donativos) dedicado a la Sagrada Familia. En 1881, y gracias a varios donativos, la Asociación compra una parcela de terreno de 12.800 m² (equivalente a dos manzanas del ensanche de Cerdá) para construir allí el templo. La primera piedra se pone el 19 de marzo de 1882, según un diseño neogótico del arquitecto Francisco de Paula del Villar y Lozano. Éste, poco tiempo después y por discrepancias con los promotores, abandona la dirección de la obra, y el encargo pasa a manos de Antoni Gaudí.

Estas imágenes de la Sagrada Familia en construcción (izquierda) y tal como fue proyectaad (derecha) ilustran la cantidad de trabajo necesaria para completar el proyecto. (Fotografía: www.wikimediacommons.org)

Tras asumir el proyecto en 1883, Gaudí construye la cripta, que termina en 1889. Mientras inicia las obras del ábside (y del claustro), los trabajos siguen a buen ritmo gracias a los donativos recibidos. Cuando se recibe un importante donativo anónimo, Gaudí se plantea hacer una obra distinta y mayor: desestima el antiguo proyecto neogótico y propone otro nuevo, más monumental e innovador, tanto en lo que se refiere a las formas y las estructuras como a la construcción. El proyecto de Gaudí consiste en una iglesia de grandes dimensiones, con planta de cruz latina y torres de gran altura; y concentra una importante carga simbólica, tanto en forma arquitectónica como escultórica, con el objetivo final de ser una explicación catequística de las enseñanzas de los Evangelios y de la Iglesia. 

Desde 1914, Gaudí de dedica exclusivamente a construir el Templo Expiatorio de la Sagrada Familia, lo que explica que no haya otros trabajos suyos importantes en los últimos años de su vida. Se implica tanto en ello, que en los últimos meses llega a residir junto a su obrador, en un espacio situado al lado del ábside, dedicado a taller de maquetas a escala, elaboración de planos y dibujos, realización de diseños, estudio de esculturas y tomas fotográficas, entre otras cosas. El 10 de junio de 1926 muere debido a un trágico accidente ocurrido tres días antes, al ser atropellado por un tranvía. El día 12 es enterrado en la capilla del Carmen de la cripta del Templo Expiatorio de la Sagrada Familia, donde aún hoy descansan sus restos.

Al morir Gaudí, asume la dirección de las obras su estrecho colaborador Domènec Sugrañes, hasta 1938. Después lo hacen Francesc de Paula Quintana Vidal, Isidre Puig Boada y Lluís Bonet Garí, colaboradores de Gaudí, personas que conocieron al maestro y que hasta 1983 dirigieron la obra. Posteriormente fueron sus directores Francesc de Paula Cardoner Blanch y Jordi Bonet Armengol, quien ocupa el cargo actualmente, desde 1984.

En 1930 se terminan los campanarios de la fachada del Nacimiento y en 1933 quedan finalizados el portal de la fe y el ciprés central. En julio de 1936, al inicio de la Guerra Civil Española, unos revolucionarios incendian la cripta, queman las Escuelas Provisionales de la Sagrada Familia y destruyen el obrador. En aquellos momentos, se pierden los planos, los dibujos y las fotografías originales, y algunas de sus maquetas de yeso a escala queda hechas añicos. Finalizada la Guerra Civil, entre 1939 y 1940, el arquitecto Francesc de Paula Quintana Vidal, colaborador de Gaudí desde 1919, restaura la cripta quemada y recompone muchas de las maquetas dañadas, que sirven de modelos para continuar la construcción según la idea original de Gaudí.

Desde ese momento las obras continúan gracias a los continuos donativos y a un estudio intenso de los bocetos y escritos dejados por el arquitecto. En 1953, con motivo del 35º Congreso Eucarístico Internacional celebrado en Barcelona, se inauguró la iluminación artística de la fachada del Nacimiento. En 1981 se abrió la plaza Gaudí frente a la Sagrada Familia, donde destaca el estanque, en cuyas aguas queda reflejado el templo. Al año siguiente, con motivo del centenario de la colocación de la primera piedra, el templo recibió la visita del papa Juan Pablo II. Igualmente, el 18 de marzo de 2007 se conmemoró el 125 aniversario de la colocación de la primera piedra del templo. Y en 2010, coincidiendo con el fin de los trabajos en la nave central, el Templo fue consagrado por el Papa Benedicto XVI. Se estima que las obras terminarán en 2025. 

La influencia gótica se aprecia claramente en la planta tradicional de cruz latina y las capillas radiales de la girola. (Fotografía: www.wikimediacommons.org)

Dimensiones
El Templo Expiatorio ocupa una manzana del Ensanche de Barcelona; este ensanche fue proyectado en 1859 por el Ingeniero Ildefonso Cerdá y ha marcado el desarrollo urbano de la ciudad hasta nuestros días. Cada manzana es un cuadrado de 113,2 metros de lado y calles de 20 metros de largo, conformando una retícula uniforme. Sobre este solar se construye el templo, con unas dimensiones generales de 110 x 80 metros, similares a las de otras catedrales españolas como la de Toledo (120 x 59 m) o Segovia (105 x 50 metros); la catedral de Barcelona mide 90 x 50 metros y la Basílica de San Pedro de Roma mide 212 x 140 m.

Gaudí proyectó un templo de gran verticalidad, para que fuese visible desde cualquier punto de Barcelona y destacase sobre el resto de edificios. Para ello dotó a la Sagrada Familia de 18 torres, 12 por los Apóstoles, en el crucero la torre cimborio dedicada a Jesús, otras cuatro de los evangelistas alrededor de la torre cimborrio, y sobre el ábside otro cimborio dedicado a la Virgen. Tienen distinta altura, en sentido ascendente: las torres del Nacimiento, 98 metros las exteriores y 107 las centrales; las de la Pasión, 102 metros las exteriores y 112 las centrales; las de la Gloria, 109 metros las exteriores y 119 las centrales; la de la Virgen, 120 metros; las de los evangelistas, 128 metros; y la de Jesús, 170 metros.

Las torres actúan de campanario, y contendrán un total de 84 campanas, comunes y tubulares: en la fachada del Nacimiento, campanas tubulares de percusión; en la de la Pasión, campanas tubulares de órgano resonante; y en la de la Gloria, campanas afinadas con las notas mi, sol, do. Gaudí realizó complicados estudios de acústica para lograr una perfecta sonoridad. En el interior de las torres se encuentran unas escaleras de caracol inspiradas nuevamente en un elemento orgánico, un tipo de caracol marino denominado torrecilla (turritella communis).
Estructura
Gaudí realizó un cuidado estudio de las principales catedrales góticas así como diversos experimentos sobre su capacidad estructural que le llevaron a sacar el máximo partido a los materiales y sistemas constructivos, superando la propia arquitectura gótica. Las aportaciones de Gaudí para superar el gótico se pueden resumir en las siguientes: En primer lugar, una doble cubierta de piedra, para dar larga vida al edificio; en segundo lugar, una verticalización de los esfuerzos y reducción de los empujes horizontales. Así consigue la supresión total de los elementos estructurales que estaban expuestos en el exterior. Y por último, columnas inclinadas y ramificadas en forma de árbol.

Las columnas arboreas permiten la construcción sin la necesidad de recurrir a contrafuertes exteriores. (Fotografía:www.wikimediacommons.org)

El arquitecto llegó a esta solución tras un largo y meticuloso estudio empírico de modelos de pesos invertidos con cadenas o cordeles y de cálculos gráficos. Con estos modelos logró determinar la inclinación de los elementos portantes (columnas árbol), para optimizar su comportamiento estructural al transmitir las cargas a su núcleo central. Así hace que los elementos trabajen a compresión y reduce al máximo los elementos flexionados. Con ello también consigue hacer bajar las principales cargas por los pilares interiores de la nave y no por el perímetro de la planta ni por los elementos exteriores. Gaudí realizaba estos modelos empíricos a partir de catenarias que iba cargando con saquitos de arena hasta obtener el perfil invertido de la bóveda, que luego fotografiaba o podía contemplar reflejado en un espejo tal como se puede observar hoy día en el museo del templo. 

Las maquetas de pesos invertidos de Gaudí le permitieron calcular la forma óptima de la estructura. (Fotografía: www.wikimediacommons.org)

Aunque la intención inicial era construir el Templo enteramente en piedra, Gaudí incluyó el uso estructural del acero y del hormigón en sus cálculos, siendo uno de los pioneros del uso de este material en España. Se conservan diversas memorias de cálculo que junto con sus esquemas estructurales han constituido la base para los cálculos y construcción contemporáneos. 

Fotografía: www.wikimediacommons.org

Simbología

Gaudí era un hombre de profundas convicciones religiosas y proyectó el templo como un inmenso catecismo donde la enseñanza no se limita sólo a la decoración sino que la propia estructura arquitectónica es un símbolo cristiano. Diseñó una planta en cruz latina con el altar mayor sobre la cripta, rodeado de siete capillas absidiales; frente al altar, un crucero de tres naves, con los portales del Nacimiento y la Pasión; en sentido longitudinal el cuerpo central, de cinco naves, con el Portal de la Gloria. El conjunto incluye además un claustro que circunda la iglesia, previsto para la realización de procesiones y para aislar el templo del exterior; junto al presbiterio están las sacristías y, entre ellas, la capilla de la Asunción; a los pies de la iglesia, las grandes capillas circulares del Bautismo y la Penitencia; interiormente, el templo dispone de triforios o galerías para cantores.

Las torres son de perfil parabólico, y tienen distintas soluciones según su tipología: las de los Apóstoles están rematadas por pináculos de mosaico veneciano policromado con escudos con la cruz y unas esferas blancas, que simbolizan la mitra episcopal; también figuran el anillo y el báculo episcopales, así como la letra inicial de cada Apóstol. Igualmente se encuentran diversas inscripciones como Hosanna, Excelsis y Sanctus, Sanctus, Sanctus, repetido tres veces por la Santísima Trinidad (el del Padre en color amarillo, por la luz; el del Hijo de color rojo, símbolo del martirio; y el del Espíritu Santo de color naranja, síntesis de los otros dos). Al parecer, para los pináculos de las torres Gaudí se inspiró en los tallos de una planta denominada uñas de gato (sedum nicaeensis). Cada torre lleva inscrito el nombre en latín y la palabra Apostolus junto con una escultura del Apóstol que representa. 

Las torres de los evangelistas estarán rematadas por las figuras alegóricas que los representan en la iconografía cristiana: San Juan, el águila; San Marcos, el león; San Mateo, el ángel; y San Lucas, el buey.

La torre de María se situará sobre el ábside, y estará rematada por una gran estrella de 12 puntas, que simbolizará la estrella de la mañana. Por último, la torre de Jesús estará rematada por una gran cruz de seis brazos, de 15 metros; en su parte central figurará un cordero, así como la inscripción Tu solus Sanctus, Tu solus Dominus, Tu solus Altissimus y las palabras Amén y Aleluya. Cada uno de los cuatro brazos de la cruz tendrá potentes haces de luz que serán visibles a grandes distancias.

En el interior, Gaudí concibió una compleja iconografía que basó exclusivamente en su condición de templo católico y en el culto religioso, adaptando todos los elementos a los ritos litúrgicos. Para ello se inspiró en el santoral católico, el Misal Romano y el Ceremonial de obispos. Para Gaudí, la Sagrada Familia era un himno de alabanza a Dios, en que cada piedra era una estrofa. El exterior del templo representa a la Iglesia, a través de los Apóstoles, los evangelistas, la Virgen y Jesús, cuya torre principal simboliza el triunfo de la Iglesia; el interior alude a la Iglesia universal, y el crucero a la Jerusalén Celestial, símbolo místico de la paz.

La Fachada de la Pasión de Subirachs muestra el paso del elaborado diseño ornamental de Gaudí hacia una simplificada estética moderna. (Fotografía: www.wikimediacommons.org)

La ornamentada Fachada de la Natividad de Gaudí (Fotografía: www.wikimediacommons.org)

La construcción de una Iglesia de estas dimensiones no podía ser ajena a las polémica. En 1965 se publica un manifiesto en contra de la continuación de las obras, firmado por Le Corbusier, Josep Lluís Sert, Bruno Zevi, Joan Miró, Antoni Tápies, Ricardo Bofill, Camilo José Cela, Gil de Biedma o el propio Josep María Subirachs (quien en 1986 se encargaría de realizar la Fachada de la Pasión). Los firmantes argumentaban por un lado cuestiones urbanísticas y estéticas derivadas del Movimiento Moderno y por otro, usando argumentos de Ruskin, dejar el edificio tal como estaba a la muerte de Gaudí a modo de cenotafio para el arquitecto. Además, la incorporación del escultor Subirach a las obras supuso un cambio estético radical en la concepción del templo, pues se pasó del naturalismo de la Fachada del Nacimiento al crudo expresionismo de la Fachada de la Pasión. Sin embargo, el propio Gaudí dejó claro en sus escritos y modelos que esa Fachada tendría un carácter más duro; además, el propio escultor se ha inspirado directamente en detalles de la obra de Gaudí, como las chimeneas de la Casa Batlló, para las esculturas. Incluso usó el busto del propio arquitecto para el grupo escultórico de La Verónica.

Al igual que la Torre Eiffel suscitó rechazo en las élites artísticas parisinas de finales del siglo XIX, para luego convertirse en un icono no sólo de una ciudad sino de todo un país, la Sagrada Familia se ha convertido en todo un símbolo de la arquitectura de Barcelona y de España, hasta el punto que arquitectos contemporáneos como Jean Nouvel se han inspirado en sus torres parabólicas para la construcción de la Torre AGBAR. La reciente consagración del Templo por parte de Su Santidad Benedicto XVI reafirma la intención fundacional del templo, que todavía hoy destaca y simboliza el skyline de la ciudad. 


Pablo Alvarez Funes es arquitecto en Madrid, España, y ha escrito y dado conferencias sobre teoría e historia de la arquitectura española.

29 jul 2011

Avanza, Dios está contigo



Tu no naciste para renunciar, sino para conquistar y avanzar, no puede ser posible que hoy estés pensando en dar un paso atrás, tu muy bien sabes que no es lo correcto, es mas esa inseguridad y ese sentimiento de incomodidad que hay en tu corazón para tomar esa decisión son la confirmación que no es lo mejor para tu vida.

¡Vamos! No renuncies, no eches a la borda algo que con tanto esfuerzo y dedicación lograste, no entregues lo que un día Dios te entrego a ti, porque una cosa debes de saber y es que ese privilegio no fue dado por un hombre, ese privilegio Dios te lo dio.

Tú debes comprender que no le sirves al hombre sino que a Dios, que todo lo que haces es para el Señor y por eso debes seguir realizando lo que un día Dios te encomendó.

Por favor no renuncies, sigue desarrollando el talento que Dios te otorgo, comentarios negativos siempre habrán, personas que estén en contra de lo que quieres hacer para Dios también, pero tu mirada y tus oídos no están en ellos, sino en el Señor que te dice en esta hora:

NO RENUNCIES, SIGUE ADELANTE, YO ESTOY CONTIGO.

25 jul 2011

Santiago...

...y Cierra, ¡España!


Cortesía de Catholic.net:
Santiago el Mayor.
Santiago es uno de los doce Apóstoles de Jesús; hijo de Zebedeo. El y su hermano Juan fueron llamados por Jesús mientras estaban arreglando sus redes de pescar en el lago Genesaret.

Recibieron de Cristo el nombre "Boanerges", significando hijos del trueno, por su impetuosidad.

En los evangelios se relata que Santiago tuvo que ver con el milagro de la hija de Jairo. Fue uno de los tres Apóstoles testigos de la Transfiguración y luego Jesús le invitó, también con Pedro y Juan, a compartir mas de cerca Su oración en el Monte de los Olivos.

Los Hechos de los Apóstoles relatan que éstos se dispersaron por todo el mundo para llevar la Buena Nueva. Según una antigua tradición, Santiago el Mayor se fue a España. Primero a Galicia, donde estableció
Santiago el Mayor, Santo
Santiago el Mayor, Santo
una comunidad cristiana, y luego a la cuidad romana de Cesar Augusto, hoy conocida como Zaragoza. La Leyenda Aurea de Jacobus de Voragine nos cuenta que las enseñanzas del Apóstol no fueron aceptadas y solo siete personas se convirtieron al Cristianismo. Estos eran conocidos como los "Siete Convertidos de Zaragoza". Las cosas cambiaron cuando la Virgen Santísima se apareció al Apóstol en esa ciudad, aparición conocida como la Virgen del Pilar. Desde entonces la intercesión de la Virgen hizo que se abrieran extraordinariamente los corazones a la evangelización de España.

En los Hechos de los Apóstoles descubrimos fue el primer apóstol martirizado. Murió asesinado por el rey Herodes Agripa I, el 25 de marzo de 41 AD (día en que la liturgia actual celebra La Anunciación). Según una leyenda, su acusador se arrepintió antes que mataran a Santiago por lo que también fue decapitado. Santiago es conocido como "el Mayor", distinguiéndolo del otro Apóstol, Santiago el Menor.

La tradición también relata que los discípulos de Santiago recogieron su cuerpo y lo trasladaron a Galicia (extremo norte-oeste de España). Su restos mortales están en la basílica edificada en su honor en Santiago de Compostela. En España, Santiago es el mas conocido y querido de todos los santos. En América hay numerosas ciudades dedicadas al Apóstol en Chile, República Dominicana, Ecuador, Cuba y otros países.

20 jul 2011

Diálogo con Dios

Fuente: La Catapulta.

HOMBRE: Padre Nuestro que estás en los cielos
DIOS: Si.. Aquí estoy..
HOMBRE: Por favor ... no me interrumpa. ¡Estoy rezando!
DIOS: ¡Pero tu me llamaste!..
HOMBRE: ¿Llamé? No llamé a nadie. Estoy rezando.... Padre Nuestro que estas en los cielos...
DIOS: ¡¡¡Ah!!! Eres tú nuevamente.
HOMBRE: ¿Cómo?
DIOS: ¡Me llamaste! Tú dijiste: Padre Nuestro que estás en los Cielos.
Estoy aquí. ¿En que te puedo ayudar?
HOMBRE: Pero no quise decir eso. Estoy rezando. Rezo el Padrenuestro todos los días, me siento bien rezando así. Es como cumplir con un deber. Y no me siento bien hasta cumplirlo.
DIOS: Pero ¿cómo puedes decir Padre Nuestro sin pensar que todos son tus Hermanos, ¿Cómo puedes decir que estás en los cielos, si no sabes que el cielo es paz, que el cielo es amor a todos...
HOMBRE: Es que realmente no había pensado en eso.
DIOS: Pero.... prosigue tu oración.
HOMBRE: Santificado sea tu nombre...
DIOS: ¡Espera ahí! ¿Qué quieres decir con eso?
HOMBRE: Quiero decir... quiero decir... lo que significa. ¿Cómo lo voy a saber? Es parte de la oración. ¡Solo eso!
DIOS: Santificado significa digno de respeto, santo, sagrado.
HOMBRE: Ahora entendí. Pero nunca había pensado en el sentido de la palabra SANTIFICADO. 'Venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo...'
DIOS: ¿Estás hablando en serio?
HOMBRE: Claro! ¿Por qué no?
DIOS: ¿Y que haces tú para que eso suceda?
HOMBRE: ¿Cómo qué hago? ¡Nada! Es que es parte de la oración, hablando de eso... sería bueno que el Señor tuviera un control de todo lo que acontece en el cielo y en la tierra también.
DIOS: ¿Tengo control sobre ti?
HOMBRE: Bueno... ¡Yo voy a la Iglesia!
DIOS: ¡No fue eso lo que te pregunté! ¿Qué tal el modo en que tratas a tus hermanos, la forma en que gastas tu dinero, el mucho tiempo que das a la televisión, las propagandas por las que corres detrás, y el poco tiempo que me dedicas a Mi?
HOMBRE: Por favor, ¡Para de criticar!
DIOS: Disculpa. Pensé que estabas pidiendo que se haga mi voluntad. Si eso fuera a acontecer.. ¿Qué hacer con aquellos que rezan y aceptan mi voluntad, el frío, el calor, la lluvia, la naturaleza, la comunidad....
HOMBRE: Es cierto, tienes razón. Nunca acepto tu voluntad, pues reclamo por todo. Si mandas lluvia, pido sol.. si mandas sol me quejo del calor, si mandas frío, continuo reclamando; pido salud, pero no cuido de ella, dejo de alimentarme o como mucho.
DIOS: Excelente que reconozcas todo eso. Vamos a trabajar juntos tú y yo. Vamos a tener victorias y derrotas. Me está gustando mucho tu nueva actitud.
HOMBRE: Oye Señor, preciso terminar ahora, esta oración está demorando mucho más de lo acostumbrado. Continúo...'el pan nuestro de cada día dánoslo hoy'...
DIOS: ¡Para ahí! ¿Me estas pidiendo pan material? No solo de pan vive el hombre sino también de Mi Palabra. Cuando Me pidas el pan, acuérdate de aquellos que no lo tienen. ¡Puedes pedirme lo que quieras, deja que me vea como un Padre amoroso! Estoy interesado en la última parte de tu oración, continúa...
HOMBRE: 'Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden....'
DIOS: ¿Y tu hermano despreciado?
HOMBRE: ¿Ves? Oye Señor, él me criticó muchas veces y no era verdad lo que decía. Ahora no consigo perdonarlo. Necesito vengarme.
DIOS: Pero.. ¿Y tu oración? ¿qué quieres decir con tu oración? Tú me llamaste y estoy aquí, quiero que salgas de aquí transformado, me gusta que seas honesto. Pero no es bueno cargar con el peso de la ira dentro de tí! ¿Entiendes?
HOMBRE: Entiendo que me sentiría mejor si me vengara.
DIOS: ¡No! Te vas a sentir peor. La venganza no es buena como parece..
Piensa en la tristeza que me causarías, piensa en tu tristeza ahora. Yo puedo cambiar todo para ti. Basta que tú lo quieras.
HOMBRE: ¿Puedes? ¿Pero cómo?
DIOS: Perdona a tu hermano, y Yo te perdonaré a ti y te aliviaré.
HOMBRE: Pero Señor.. no puedo perdonarlo.
DIOS: ¡Entonces no me pidas perdón tampoco!
HOMBRE: ¡Estás acertado! Pero solo quería vengarme, quiero la paz Señor.. Está bien, está bien: perdono a todos, pero ayúdame Señor!.
Muéstrame el camino a seguir.
DIOS: Esto que pides es maravilloso, estoy muy feliz contigo. Y tú...
¿Cómo te estas sintiendo?
HOMBRE: ¡Bien, muy bien! A decir verdad, nunca me había sentido así. Es muy bueno hablar con Dios.
DIOS: Ahora terminemos la oración.. prosigue...
HOMBRE: 'No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal...'
DIOS: Excelente, voy a hacer justamente eso, pero no te pongas en situaciones donde puedas ser tentado.
HOMBRE: y ahora... ¿Qué quieres decir con eso?
DIOS: Deja de andar en compañía de personas que te llevan a participar de cosas sucias, secretas. Abandona la maldad, el odio. Todo eso te lleva al camino errado. No uses todo eso como salida de emergencia.
HOMBRE: ¡No te entiendo!
DIOS: ¡Claro que entiendes! Has hecho conmigo eso varias veces. Vas por el camino equivocado y luego corres a pedirme socorro.
HOMBRE: Tengo mucha vergüenza, perdóname Señor.
DIOS: ¡Claro que te perdono! Siempre perdono a quien está dispuesto a perdonar también. Pero cuando me vuelvas a llamar acuérdate de nuestra conversación, medita cada palabra que dices. Termina tu oración.
HOMBRE: ¿Terminar? Ah, sí, 'AMEN!'
DIOS: ¿Y qué quiere decir 'Amén'?
HOMBRE: No lo sé. Es el final de la oración.
DIOS: Debes decir AMEN cuando aceptas todo lo que quiero, cuando concuerdas con mi voluntad, cuando sigues mis mandamientos, porque AMEN quiere decir ASÍ SEA , estoy de acuerdo con todo lo que oré.
HOMBRE: Señor, gracias por enseñarme esta oración, y ahora gracias también por hacérmela entender.
DIOS: Yo amo a todos mis hijos, pero amo más a aquellos que quieren salir del error, a aquellos que quieren ser libres del pecado. ¡Te bendigo, y permanece en mi paz!
HOMBRE: ¡Gracias Señor! ¡Estoy muy feliz de saber que eres mi amigo!

8 jul 2011

Ecumenismo

"Sois vosotros los que estáis divididos en la Tierra.
Los musulmanes y los ortodoxos, lo mismo que los católicos,
son iguales ante mi Hijo y ante mí.
No es suficiente permanecer en la Iglesia Católica para salvarse;
hay que respetar los Mandamientos y seguir la conciencia.
Los que no son católicos son igualmente criaturas hechas a imagen de Dios y destinados a llegar un día a la casa del Padre.
La salvación se ofrece a todos sin excepción.
Sólo se condenan los que rechazan a Dios deliberadamente.
A quien se ha dado poco, se pedirá poco.
A quien se ha dado mucho, le será pedido mucho.
Sólo Dios, en su justicia infinita, determina el grado de responsabilidad y pronuncia el juicio."

Jueves 1 de Octubre de 1981
Apariciones marianas en Medjugorje
Cortesía de éste blog

5 jul 2011

Creyentes


Bienaventurados los que crean
sin haber visto

28 jun 2011

La Hospitalidad

La hospitalidad es la virtud que “nos induce a dar techo y alimento a las personas que lo necesiten”.

Es tratar a los demás con respeto y dignidad, con importancia de invitado de honor en nuestro hogar, sea quien sea. Es abrirle las puertas a alguno de una parte de nuestro mundo. En la antigüedad clásica, ya la hospitalidad brindada al extranjero que pedía asilo y amparo era considerada como muestra de civilización, como una virtud y un deber. Durante milenios los pueblos prestaron este servicio. Se ejercitaba con los peregrinos, menesterosos y desvalidos, recibiéndoles y prestándoles la debida asistencia a sus necesidades. Entre otras cosas, debido a las distancias y los escasos medios de transporte con los que se contaban, el negar a un viajero la hospitalidad, (dar de comer, beber y albergar para pernoctar), podía muy fácilmente matar al viajero de hambre y/o de frío antes de que encontrara otro lugar donde pudieran ayudarle. De ahí que era importante para el otro esa mano que se tendía y que había que tender.

La Odisea de Homero dice: “Los dioses recorren las ciudades en forma de mortales, observando quiénes son los que tratan con violencia y los que reciben con bondad a los forasteros”. También los romanos consideraban la hospitalidad como una alta virtud. Aún para los estoicos, el hombre era un ciudadano del mundo, por lo cual nunca un extranjero; de ahí que fuese inhumano no concederle hospitalidad.

El Nuevo Testamento aporta una profundización teológica al concepto de hospitalidad. La vida de Jesús fue una constante petición de alojamiento. Desde horas antes de su nacimiento en Belén, pasando por otros muchos momentos en que le vemos solicitar acogida en casa como la de Zaqueo o la de Lázaro. Su mensaje también es un canto a la hospitalidad. A partir de ahí, la hospitalidad será la obra de misericordia que los buenos cristianos estarán obligados a practicar con sus semejantes más menesterosos. Dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, dar posada al peregrino, que son las tres necesidades básicas de un forastero: la de alimentarse, la de hidratarse o beber y la del descanso o pernoctar. En la Edad Media comienzan las grandes peregrinaciones en Europa identificadas mayormente con el camino de Santiago de Compostela. Toda la asistencialidad la enseña especialmente la Iglesia. Obispos, abades, condes, duques o reyes y hasta la gente común, acudían a Compostela desde lugares lejanos. Eran peregrinos que viajaban con comitiva y a caballo, con recursos y protección propia.

A mediados del siglo XI, finalizados los siglos de guerra y de las invasiones, comienzan las personas a moverse para enriquecerse viajando y comunicándose en una multitud de actividades. Comienza una gran corriente migratoria y se establece la ruta que, con ligeras variantes, se mantendrá hasta nuestros días. Los sectores de más interés se hicieron cargo de atender el camino. Fueron los monjes, especialmente los cluniacenses, los benedictinos, la nobleza y los obispos, quienes tomaron poco a poco a su cargo esta tarea. Pero serán los monjes, especialmente los benedictinos, quienes marcarán un antes y un después en el desarrollo hospitalario del camino. Los reyes a su vez, promovieron la fundación y dotación de hospitalidad, ya sea usando el patrimonio real u obispos como Pedro Pelayo que lo hicieron en España en la ciudad de León.

San Benito, en el siglo VI, la gran figura monástica de la Edad Media, había dicho una y otra vez que la hospitalidad tenía que ser la primera virtud de los monjes. Esto queda definido en sus reglas: “A todos los huéspedes que se presenten en el monasterio ha de acogérseles como al mismo Cristo en persona, porque Él lo dirá un día: “Era peregrino y me hospedasteis”. El comentario de la Regla especifica: “Que a los peregrinos se les saldrá a recibir con una muestra de sincera caridad saludándoles con una humildad profunda. Una vez acogida, se leerá ante ellos la ley divina y luego se les obsequiará con todos los signos de la más humana hospitalidad”.

A finales del siglo XI había una red asistencial en todas las etapas del camino construida por la Iglesia, quien se hizo cargo de todos aquellos pequeños que reclamaban atención, (como los pobres, los huérfanos, las viudas, los ancianos y heridos que habían dejado las guerras), creando orfanatos, asilos, hospederías monacales y hospitales que servían de cobijo a los caminantes, especialmente en aquellos parajes más extraños y difíciles.

Los siglos XII y XIII significaron el apogeo de las peregrinaciones, de ahí que contaran con el apoyo de los religiosos y de los poderosos fundando hospitales. Hospitales que aún siguen siendo los fundacionales y que estaban en su mayoría bajo el control de monasterios benedictinos, más o menos directamente vinculados a Cluny. Más tarde se incorporan los laicos acaudalados, convirtiendo a las parroquias en centros de asistencia. La gente rica dejaba en sus testamentos bienes para la asistencia. Todos los centros hospitalarios contaban con un lugar a cubierto para dormir y un fogón para calentarse y cocinar. Monasterios, iglesias, capillas, hospitales y cofradías, con sus reliquias de santos e imágenes, eran el paso obligado en donde los peregrinos recibían asistencia material y espiritual.

La beneficencia estaba sacralizada. De hecho, desde el momento en que se atravesaba la puerta de un hospital, los peregrinos participaban de los oficios religiosos. Antes y después de comer se rezaba por el alma de los bienhechores y reanudaban la marcha después de haber escuchado misa. San Francisco, siglo XIII, “en la Regla manda a los frailes que practiquen la hospitalidad: “cualquiera que a ellos viniere, amigo o enemigo, ladrón o salteador, con benignidad sea recibido”. (1)

La hospitalidad es abrir su propia casa, su propio mundo al prójimo. No depende de los bienes económicos, sino de la actitud generosa y receptiva para con el otro. Es el recibir compañeros de deportes en nuestras casas cuando vienen a competir y se trasladan de una ciudad a otra por unos días. Es la persona que en un club se acercará a quienes vinieron a competir de las ciudades vecinas y les preguntará como están, si necesitan algo, y compartirá con ellos algún almuerzo o momento. Es la que pasará por el hotel donde se alojan y les preguntará como están organizados para desplazarse, si tiene contratados vehículos o si prefieren que los pasen a buscar. Es la que, (si puede), los irá a buscar a la estación de ómnibus, de tren o al aeropuerto, y los despedirá también ahí, lo que es tan agradable. Es el que siempre está dispuesto a ofrecer un mate o un café en su oficina demostrándole al prójimo que está dispuesto a concederle algunos minutos de su tiempo. Es el que dejará de lado lo suyo para hacer sentir al otro que es importante, que es bien recibido, honrado y apreciado. Es el que abre su casa con facilidad y generosidad para todas las reuniones familiares, para Navidad, para los bautismos y aniversarios o hasta las reuniones de la Sociedad de Fomento. Es la persona que siempre está dispuesta a armar unas camas para que se queden a dormir un hijo casado con su familia que están de paso, un sobrino o unos nietos que vinieron a visitarlo, haciéndolos sentir, además, que son bienvenidos. Estas son actitudes de hospitalidad adaptadas a la vida moderna. Hay gente que siempre tiene en la boca: “Lo organizamos en casa” y no necesariamente son los que más medios tienen. Simplemente son los que piensan en los demás y comparten lo que tienen, aunque sea unos momentos para que el otro se sienta bien recibido, como el ejemplo del club.

En nuestra Patria que nació católica, esta virtud estuvo muy arraigada especialmente en el campo argentino, en donde existía una matera con el fuego prendido para que todo caminante o forastero que anduviera de paso pudiera parar y alimentarse y aún quedarse a dormir si fuese necesario. Otra costumbre natural en el campo era el levantar a las personas en la ruta para trasladarlas de un lado a otro. Conocemos infinidad de maestras rurales que han trabajado años de esta manera, habiendo sido transportadas a las escuelas por la gente que transitaba por las rutas y las llevaba.

Todo esto estuvo en vigencia hasta hace pocos años, en que la industria de los juicios y de lo seguros por accidentes amenazaron y hasta arrasaron la buena voluntad y la virtud de la hospitalidad hacia las personas. Hoy, el temor y hasta el miedo de un injusto pero certero posible juicio y un despojo de todos los bienes por causa de un accidente más los problemas que esto trae consigo, arrasaron, acorralaron, inhibieron y ataron de manos a la famosa “gauchada” y hospitalidad argentina.

La revolución anticristiana en su ataque a todas las virtudes también ha arrasado con esta virtud que hacia tan agradable la vida... En la actualidad, ante la inseguridad reinante, la violencia, los ladrones que ya no saben robar sino matan, la droga tan dramáticamente extendida en la sociedad convierte en una gran falta de prudencia abrirle las puertas a cualquiera y hacerlo pasar o levantarlo en la ruta para trasladarlo de un pueblo a otro. Lamentablemente la prudencia nos exige limitarnos, encerrarnos y protegernos de esta sociedad violenta que ha engendrado la revolución anticristiana. La hospitalidad entonces tendremos que limitarla solamente a la gente que conocemos y nos es familiar, pero en esos casos sí deberemos ejercitarla.

Lo contrario de la hospitalidad es la falta de hospitalidad que es la antítesis de lo que hemos descripto. El no abrir jamás nuestras casas para nada ni para nadie. En no organizar jamás ningún acontecimiento familiar poniendo miles de excusas para no hacerlo, ni un plato en la mesa para recibir a un amigo o conocido que está de paso en la ciudad. En los casos extremos este comportamiento se extiende hasta con los familiares y con los hijos casados que ya se han ido del hogar. La falta de hospitalidad nos hace incapaces de brindar algo de lo nuestro, de nuestra intimidad, de nuestro tiempo para que el otro se sienta bien recibido.


Notas
(1) “Sin volver la vista atrás”. Justo López Melús. Editorial G.M.S Ibérica. S. A. Pág. 23.

25 jun 2011

La Amistad

Fuente: Catholic.net

La amistad es la virtud que “llega a tener con algunas personas, que ya conoce previamente por intereses comunes de tipo profesional o de tiempo libre, diversos contactos periódicos personales a causa de una simpatía mutua, interesándose, ambos, por la persona del otro y por su mejora”. (1)
Dicho en otras palabras, la amistad es la virtud que nos lleva a tener una relación de afecto sólida, profunda, desinteresada y recíproca con otra persona. Somos seres incompletos y necesitados de afecto. Necesitamos recibir y dar afecto a nuestros semejantes para realizarnos como personas. Vivir una buena amistad implica, además, el desarrollo de varias virtudes: la generosidad, la disponibilidad, el desinterés, la prudencia, la discreción, la lealtad.

La amistad es una relación basada en intereses y metas comunes y no termina con el tiempo ni con la distancia. Lleva a ambas partes a enriquecerse mutuamente, a ayudarse y a crecer como personas desarrollando todas las potencialidades. La persona humana es el único ser creado que puede dar todo de sí sin perder nada sino al revés, enriqueciéndose a su vez. La amistad va más allá de compartir juegos y gustos, de divertirse o de pasar buenos momentos que, si bien no está mal, es insuficiente y más superficial. Tampoco se basa en la utilidad o servicio que nos presta una determinada persona, sino en la búsqueda del bien mutuo a través del tiempo y la distancia. La amistad es una relación noble y virtuosa con el prójimo, y el hombre será más feliz en su vida con amigos que sin ellos. Aristóteles ya definía a la amistad diciendo. “¿Qué es un amigo? Son dos cuerpos con una sola alma”. Siglos después, en el siglo IV diría San Agustín: “Bien dijo alguno cuando llamó a su amigo “la mitad de mi alma”.

Si bien la tendencia del hombre a la sociabilidad es natural, la amistad no es algo innato y no se logra sin esfuerzos. Hay que invertir mucho en ella. Hay que trabajarla, conquistarla para alcanzarla y mantenerla. Hay que hacer además esfuerzos para mantenerla a través de los años, para continuar el contacto ya iniciado con visitas, llamadas telefónicas, cartas o mails, demostrando interés en saber cómo va la vida de nuestro amigo, compartir y mostrarnos interesados por lo suyo, para alegrarnos si le va bien y apuntalarlo si nos necesita.
La amistad necesita su desarrollo y crecimiento, esfuerzo, dedicación, de ganarse la confianza del amigo, y de hacernos dignos de él. Todo esto requiere tiempo, trato e intimidad. La amistad no empezará a crecer y consolidarse hasta que no abramos nuestro corazón y nuestro mundo interior. Si no lo hacemos nuestra amistad será siempre superficial, porque la naturaleza humana necesita compartir sus angustias, sus inquietudes, sus anhelos, sus sueños y sus alegrías con “otro corazón”, con otra persona. Hay que darse a conocer para que el otro me conozca.

No forma parte del ideal de la amistad el estar de acuerdo en todo. Podemos disentir con respeto, tolerancia y flexibilidad, siempre y cuando haya supuestos básicos que nos unen. De ahí el papel preponderante que juega el diálogo franco y sincero en la construcción de lazos afectivos. La amistad necesita comunicación, compartir ideas, sentimientos, angustias, tristezas y alegrías. Necesita expresarse y saber escuchar, pero para esto hay que tener no sólo el alma en paz y sosegada sino interesarse por el prójimo a quien hemos seleccionado y elegido como amigo.

De la franqueza y de la lealtad se desprenderá la corrección fraterna mandada en el Evangelio: “Si tu hermano peca ve y corrígelo a solas. Si te escucha habrás ganado a tu hermano”. Lo mismo aconseja Monseñor Escrivá de Balaguer: “Cuando veáis una desviación en un hermano nuestro, un error que pueda significar un peligro para su alma o una rémora para su eficacia, habladle con claridad y os lo agradecerá”. (2)

La corrección fraterna obliga a todos, pero a mi amigo se lo debo aún a riesgo de perderlo. La lealtad me condiciona de una manera especial. Espiritualmente siempre será así, aunque a veces la relación entre las personas genera choques y divisiones y haya que hacerse amiga del tiempo y saber esperar, porque nuestras palabras muchas veces implicarán alejamientos durante años de personas que queremos mucho, pero el que corrige siempre lo hará pensando en la responsabilidad que tendrá ante Dios si no lo hace. Primero lógicamente debemos analizar la situación que tenemos enfrente. Saber si corregimos para el bien de la persona, (que es la caridad), y hacerlo con prudencia y discreción. No en público y cuando el otro está enojado.

Los amigos son determinantes en la vida de una persona y esto vale tanto para el bien como para el mal. Serán las personas a quienes tendremos al lado en lo cotidiano y en los momentos cruciales. De quienes escucharemos los buenos consejos, (como continuar con un buen trabajo aunque tengamos tentaciones de dejarlo y cambiarlo, de cortar con una relación inadecuada, tener la fortaleza de romper un noviazgo que sabemos equivocado, de terminar nuestros estudios aunque nos implique trabajar de noche, de esforzarnos en ahorrar para comprarnos la casa o hacer un viaje que ampliará nuestra cultura) o los malos (tomar de más y emborracharnos, jugar por plata, probar la droga o empezar una infidelidad para sentir “la adrenalina de lo prohibido” aunque con eso pongamos en juego todo nuestro hogar).

Los amigos que habremos ido seleccionando a través de la vida serán quienes nos edificarán con su conducta o nos arrastrarán por la mala senda, de ahí que el sabio refrán: “Dime con quién andas y te diré quién eres” tiene mucho de verdad, porque la selección de los amigos que iremos haciendo a través de nuestras vidas hablará mucho de nuestras prioridades. Así como las buenas amistades favorecen el desarrollo de las virtudes y aún las conversaciones cotidianas nos edificarán, las malas amistades nos influencian enormemente hacia los vicios.

Aristóteles definía a su vez tres clases de amistad:

La amistad de utilidad: La que se basa en nuestra propia utilidad, nuestro provecho o interés. Es lícito, aceptable y comprensible que un gerente de un banco o un comerciante se acercarán a nosotros amistosamente tratando de ganar nuestra simpatía para hacernos clientes del Banco o para vendernos su producto ya que viven de eso.

La amistad de placer: Es la amistad que se basa en el placer que obtenemos disfrutando con nuestros amigos las cosas que tenemos en común como el deporte, los lugares de veraneo, los hobbies, la guitarra o la pasión por los caballos. Esta clase de amistad no es mala, pero es incompleta, y es propia de la infancia y de la adolescencia, donde los amigos se juntan más para compartir gustos y afinidades naturales que para ayudarse corregirse y ser mejores personas.

La amistad de virtud: que es la más perfecta. Es la que está basada en el aprecio y el afecto de dos personas que se ayudan, se aconsejan, se escuchan se apuntala y se desean el bien mutuo. Este tipo de amistad es la que San Agustín definió como “esa amistad verdadera con la que tu aglutinas las almas que viven unidas a ti” y siglos más tarde Santa Teresa definía tener con Dios cuando decía “estarse bien con su amigo en su compañía”. Suele y puede darse entre padres e hijos, entre hermanos y familiares y entre amigos que hemos ido haciendo y seleccionando a través de nuestras vidas. Desearse el bien mutuo y quererse bien no es perder la propia identidad sino, desde la propia, enriquecerse con la ajena. Como define San Agustín su amistad con Alipio: “esa amistad era dulcísima, inspirada como estaba por el fervor de idénticos ideales”.

Vivir una buena amistad es ser feliz en compañía de un amigo, ayudarse espiritualmente, afectivamente o materialmente cuando lo necesitemos. Darle lo mejor de nosotros mismos, comprenderle y ser misericordioso con él, aceptarse el uno y el otro con nuestras virtudes y defectos. Para tener buenos amigos primero hay que ser uno mismo un buen amigo, y significa llevar a la otra persona a crecer mutuamente en la virtud. En épocas mas cristianas, las familias y las amistades familiares eran un bastión en donde los jóvenes no solo podían refugiarse sino tomar como punto de referencia y nutrirse de los valores a seguir. Hoy ello se torna muy difícil, porque la demolición es tanto de dentro como de fuera. En las relaciones que requieren un orden jerárquico, (como padres e hijos, jefes y subalternos, patrones y empleados), puede llegar a darse luego de años esta maravillosa relación de amistad consolidada. El desorden aparece cuando esta amistad se quiere comenzar desde el principio de la relación, sin hacer la necesaria inversión de autoridad, jerarquía y soledad (que implica tener una cuota de poder sobre los otros para enseñar y mandar). Padre e hijo, alumno y profesor, jefe y soldado, patrón y empleado no son palabras sinónimas. Hay una jerarquía que las ordena y debe respetarse. Una cosa es estar además ligado por profundos afectos, (lo cual es lícito y muy bueno), y otra es no respetar las jerarquías porque no soportamos la soledad de las distancias. No se comienza a formar a un hijo, a un alumno, a un empleado a un soldado o a un religioso siendo su amigo. Se comienza siendo y actuando como padre, como profesor, como patrón responsable, como jefe y como superior de la comunidad religiosa con las virtudes que ello implica y que educan. A través de los años, y si nos hemos ganado el debido respeto, la madurez de nuestros hijos, alumnos, empleados, subalternos y religiosos se transformarán en afecto y amistad, pero siguiendo este orden y no subvirtiéndolo. Hay que saber pagar el precio de la soledad y la distancia durante el “mientras tanto”.

Lo contrario y la antítesis de la amistad son las malas compañías tan dañinas en la vida de las personas, pero mucho más en la juventud y adolescencia, cuando los jóvenes ya tienen cierta independencia de los padres y comienzan a llevar su propia vida. Los padres no tienen el derecho de entrar en la vida íntima de sus hijos, pero sí el deber moral de tratar de ayudarlos, (debido a que lo exige la prudencia), a seleccionar buenos amigos y a mantenerlos a través de la vida por la buena influencia que ellos ejercerán sobre sus hijos. Tampoco deben tratar de sustituir a los amigos, los padres deben ser ante todo padres, esto es educadores del camino. Pero es gran responsabilidad de los padres el vigilar las amistades de sus hijos desde la más tierna infancia, ya que los amigos en general pueden influenciar mucho en hacernos hacer lo que no queremos hacer. Pero si además son malas compañías, es mucho más peligroso. Recordemos que la amistad verdadera siempre es en el bien y en la verdad y busca el bien y la mejora de la persona. No se da cuando las compañías son malas y están cargadas de complicidad, mentiras y apañamientos.

Los jóvenes pueden inclinarse hacia malas compañías por varios motivos: por atraer la atención de los padres, por la emoción que causa introducirse en un ambiente ajeno al propio y peligroso. Por rebeldía en contra de sus padres y de su estructura familiar. Por una lealtad mal entendida o por tener baja autoestima. Es importante ayudar a los hijos a comprender la influencia que tienen las malas compañías y las consecuencias que ello conlleva. Mucho más en los tiempos actuales en los que, al estar las familias pulverizadas, los jóvenes están más expuestos a los peligros exteriores como la droga. A veces es contraproducente criticarles a los amigos porque nuevamente, por una lealtad mal entendida, los defenderán y se atrincherarán con ellos. Es preferible entonces hacerles comentarios como:"Cuando Julia viene a estudiar no estudian nada” o “Cuando Tomás te llama siempre llegas tardísimo y no dicen a donde van”.

La Sagrada Escritura nos advierte en varias ocasiones sobre la importancia de las malas compañías por boca del profeta Jeremías: “Mejor solo que mal acompañado” (Jer. 15:17). “Las malas amistades traen ruinas” (Prov.1:14,13:20,22:24) y es más dura aún cuando dice: “Aún entre los hermanos se debe escoger” (Cor. I, 5:11).

Notas:
(1) “La educación de las virtudes humanas”. David Isaacs. Editorial Eunsa. Pág 409.
(2) “Ascética meditada” Salvador Canals. Editorial Rialp. Monseñor Escribá de Balaguer 29/
IX/57

16 jun 2011

Cita de Kempis

Tomás de Kempis

Bienaventurada la simplicidad,
que deja la senda de las cuestiones dificultosas y va por el camino llano y firme de los mandamientos de Dios.
Muchos perdieron la devoción, queriendo escudriñar las cosas altas.
Fe te piden y buena vida; no alteza de entendimiento ni profundidad de los misterios de Dios.
Si no entiendes, ni alcanzas las cosas que están debajo de tí, dime
¿cómo entenderás lo que está sobre tí?
Dios no te engaña; mas el que se cree a sí mismo demasiadamente es engañado.
Dios con los sencillos anda, descúbrese a los humildes, da entendimiento a los pequeños...
La razón humana flaca es y puede engañarse; mas la fe verdadera no puede ser engañada...
Dios anda con los sencillos, se manifiesta a los humildes y da inteligencia a los pequeños;
ilumina la mente de las almas puras y esconde su gracia a los curiosos y a los soberbios

12 jun 2011

1 Corintios 1:27


Lo que para el mundo es necio lo escogió Dios para avergonzar a los sabios;
y lo que para el mundo es débil, lo escogió Dios para avergonzar a los fuertes;
y lo plebeyo del mundo y lo despreciable que no cuenta, Dios lo escogió para destruir a lo que cuenta.
1 Corintios 1:27

7 jun 2011

Cita de San Pío de Pietrelcina

 San Pío de Pietrelcina

Reza, ten fe y no te preocupes.
La preocupación es inútil.
Dios es misericordioso y escuchará tu oración...
La oración es la mejor arma que tenemos; es la llave al corazón de Dios.
Debes hablarle a Jesús, no solo con tus labios sino con tu corazón.
En realidad, en algunas ocasiones debes hablarle sólo con el corazón

1 jun 2011

La vida es un libro

Ciertamente nadie sabría responder a la pregunta del porqué de la vida, qué hacemos aquí, quién ha creado la existencia, o por qué lo ha hecho.

Para entender qué es la vida necesitamos explicarla con metáforas, pues tal es la magnitud de la existencia, y a la vez tan mísera, que confunden al ser humano y le impide responder al porqué de la vida.

Una forma de entender la vida es un libro.
¿Un libro? Sí, un libro.
El Señor quiso escribir una gran historia,
pero quiso que los escritores y protagonistas de su obra fuéramos nosotros: las personas.
Él nos otorga la oportunidad de escribir su libro, él es quien nos ayuda, nos "financia" de algún modo para ayudarnos a escribir nuestra propia obra, que a la vez es la suya.
Nos otorga la oportunidad de vivir nuestra vida, escribirla, y hacer así la historia de la humanidad día a día.
Como un editor permite a un escritor llevar a cabo su obra.
Eso es la vida, un regalo, una oportunidad constante, una gran aventura que desemboca en la aventura que nosotros queramos.
Ninguna obra sería buena si el protagonista no sufre peligros. Sería una obra demasiado aburrida si cuando vamos al cine a ver una película basada en un libro, no ocurre nada interesante más allá de ver a un tipo al que todo le va perfecto, ¿os gustaría una obra así?
En definitiva, la vida es un libro del que nosotros somos protagonistas. En ocasiones somos dueños de nuestras letras, y en otras hemos de saber responderlas.

Es la oportunidad de demostrar al Señor, con sincera humildad, que somos buenos escritores,
Él nos quiere ver triunfantes.