28 may 2011

Veritas vos Liberabit

La VERDAD os hará LIBRES

20 may 2011

La Mujer

Nunca hagas llorar a una Mujer,
pues Dios cuenta sus lágrimas.
La Mujer salió de la costilla del Hombre.
No de los pies para ser pisoteada,
ni de la cabeza para ser superior,
si no de un costado para ser igual,
debajo del brazo para ser protegida
y al lado del corazón para ser amada.

16 may 2011

Rey de Reyes

¡Viva Cristo Rey!

5 may 2011

Santa Rita

Fuente: Blog Entre el bien y el mal
La santa de lo imposible. Fue una hija obediente, esposa fiel, esposa maltratada, madre, viuda, religiosa, estigmatizada y  santa incorrupta. Santa Rita lo experimentó todo pero llegó a la santidad porque en su corazón reinaba Jesucristo.
Hay quien se acuerda de ella sólo cuando truena. Mi devoción a Santa Rita va más allá de la simple necesidad o la desesperación. Siempre la tengo presente, en el día a día. Le rezo con fe y con cariño y os aseguro que hasta la presente me ha concedido todo lo que le he pedido. Bueno, alguna cosilla hay que no, pero por algo será, no se lo pienso recriminar, ella sabe más que yo.
Sabe tanto que hace una semana me sucedió algo asombroso. Entré a una iglesia, me senté y de pronto, justamente ahí, en el banco, encontré algo que andaba buscando desde hacía tiempo, como si lo hubiesen dejado para mí. Ella sabía que lo necesitaba, y, sin pedírselo, me lo regaló. Puedes pensar que es mera coincidencia, pero yo sé que no.
Si en algún momento os encontráis perdidos, desalentados o desesperados, no dudeis en pedirle el favor. Si lo haceis con fe os lo concederá.

ORACIÓN PARA PEDIR UN FAVOR

Santa de lo Imposible. Oh Santa Patrona de los necesitados, Santa Rita, cuyas plegarias ante el Divino Señor son casi irresistibles, quien por la generosidad en otorgar favores has sido llamada Mediadora de los sin esperanza e incluso de lo Imposible; Santa Rita, tan humilde, tan pura, tan mortificada, tan paciente y de tan compadecido amor por Jesús Crucificado que podrías obtener de El cualquier cosa que le pidas. A cuenta de esto recurrimos confiados a ti, esperando, si no siempre alivio, al menos consuelo. Se favorable a nuestra petición, mostrando el poder de Dios a nombre de este/a suplicante, se generosa con nosotros, como lo has sido en tantos casos maravillosos, para la mas grande gloria de Dios, por la divulgación de tu propia devoción, y por el consuelo de aquellos que confían en ti. Prometemos, si nuestra petición es concedida, glorificar tu nombre, informando del favor concedido, para bendecir y cantar tus alabanzas por siempre. Confiando entonces en los méritos y poder ante el Sagrado Corazón de Jesús, te rogamos:



(Mencione ahora su petición)

Obten para nosotros nuestra petición:
Por los singulares méritos de tu infancia,
Por la perfecta unión con la Divina Voluntad,
Por los heroicos sufrimientos durante tu vida de casada,
Por el consuelo que experimentaste con la conversión de tu esposo,
Por el sacrificio de tus niños antes de verlos ofender gravemente a Dios,
Por tu milagrosa entrada al Convento,
Por las austeras penitencias y las sangrientas ofrendas tres veces al día.
Por el sufrimiento causado por la herida que recibiste con la espina del Salvador Crucificado;
Por el amor divino que consumió tu Corazón,
Por la notable devoción al Sagrado Sacramento, con el cual exististe por cuatro años,
Por la felicidad con la cual partiste de tus pruebas para reunirte con el Divino Esposo,
Por el ejemplo perfecto que diste a la gente de cada estado de vida.
Santa de lo Imposible


Santa Rita, una y mil veces, te doy las GRACIAS por los favores concedidos.


1 may 2011

Monumento Mariano en Algeciras

La ciudad de Algeciras erigió en 1954 un monumento conmemorativo al año mariano de 1954, que a su vez celebraba el centenario del Dogma de la Inmaculada concepción, definido por el Papa Pío IX en 1854.
Se trata de una sencilla columna jónica, con capitel a cuatro fuentes, situada sobre un pedestal de hormigón con las inscripciones “Ave Maria” a Este y una relativa a su construcción a Oeste. Sobre la columna, de hormigón, hay una sencilla imagen de la Virgen María con el Niño.
Después de una época en la que muchos fondos públicos se han despilfarrado en monumentos de dudoso gusto con los que los municipios pretendían mostrar una imagen moderna, conviene recordar las virtudes de la discreción del clasicismo en la erección de monumentos públicos. La columna exenta como elemento conmemorativo es común a toda la historia de la edilicia occidental y basta citar ejemplos como la Columna Trajana en Roma, la Columna Vendôme en la Plaza homónima en París, la Columna de Nelson en la Plaza de Trafalgar en Londres o la multitud de humilladeros diseminados por nuestra geografía.

En un sencillo monumento en los jardines de West Green House en Hampshireeregido por Quinlan Terry en 1976 se realiza una fina crítica tanto al mal gusto de los monumentos públicos modernos como al excesivo afán recaudatorio del gobierno británico de la época, con una sencilla columna dórica tallada en piedra de Pórtland, coronada por una urna, y con una inscripción latina en su pedestal: “Este monumento fue construido con una gran suma de dinero que, de no ser así, habría ido a parar tarde o temprano a las manos de los recaudadores de impuestos”.

25 abr 2011

Hoy te pido...

Padre nuestro, hoy te pido..

Hoy te pido, por los afligidos,
hoy te pido, que alimentes mi alma,
 sabiduría para comprender tus designios,
y regrese en mí la paz y la calma.

Hoy te pido,
por aquellas bocas sedientas de pan y de agua,
de las que se han borrado su sonrisa,
para solo llenarse de tristeza,
ojos lloros y su vida que mengua.

Padre,
humildemente y de rodillas acoge mi oración,
que este siervo, te pide de todo corazón,
glorificando tu nombre, con ferviente devoción,
y cerrando mi ojos imploro redención.

Hoy te pido,
con este corazón contrecho,
por todo lo acontecido en este mundo,
por las risas que se han apagado,
y los que se han quedado sin techo.

Por los que en el Señor, han dormido,
en el trayecto, del destino,
el cielo iluminando,
de estrellas el camino.

Señor, mi Dios hoy te pido,
paz y tranquilidad en el mundo.
Amén.

20 abr 2011

El Reino de Dios

Marcos 4, 26-34:
También decía: «El Reino de Dios es como un hombre que echa el grano en la tierra; duerma o se levante, de noche o de día, el grano brota y crece, sin que él sepa cómo. La tierra da el fruto por sí misma; primero hierba, luego espiga, después trigo abundante en la espiga. Y cuando el fruto lo admite, en seguida se le mete la hoz, porque ha llegado la siega.» Decía también: «¿Con qué compararemos el Reino de Dios o con qué parábola lo expondremos? Es como un grano de mostaza que, cuando se siembra en la tierra, es más pequeña que cualquier semilla que se siembra en la tierra; pero una vez sembrada, crece y se hace mayor que todas las hortalizas y echa ramas tan grandes que las aves del cielo anidan a su sombra.» Y les anunciaba la Palabra con muchas parábolas como éstas, según podían entenderle; no les hablaba sin parábolas; pero a sus propios discípulos se lo explicaba todo en privado.
 Reflexión
Un escritor descreído, no tan agudo como él mismo se pensaba, y bastante atrevido, preguntaba con desdén:
-Dí, Cristo, ¿dónde está tu redención?...

Miraba al mundo y lo veía como un desierto sin plantas, campo estéril que no producía ningún fruto apetecible. Entonces, ¿dónde estaba la obra de Cristo después de dos mil años?...
A este pobre poeta le podríamos haber respondido nosotros que se entretuviese en leer, durante un rato nada más, el encantador Evangelio de este Domingo.
Todo el pueblo esperaba el Reino de Dios que traería el Mesías. Ese Jesús de Nazaret, con los milagros que obraba, parecía que sí, que era el Cristo esperado. Pero el Reino soñado no se notaba por ninguna parte. Los odiados romanos continuaban en Israel con el peso de sus legiones, y el trono de David seguía vacío sin que nadie viniese a ocuparlo. ¿Dónde estaba entonces el Reino prometido?...

Jesús se da cuenta de la preocupación e incertidumbre del pueblo. Pero, ¿cómo hacerles entender que el Reino que ellos esperaban no era político y que no tenía que venir con el ruido de tambores batientes ni el horror de las armas?...
Jesús recurre a las parábolas y les cuenta con sencillez campesina:

- ¿Saben todos a qué se parece el reino de Dios? Es semejante a la semilla del trigo que un labrador echa en la tierra. Tanto da que el sembrador duerma o esté despierto, de noche y de día la simiente germina y se desarrolla. ¿Cómo lo hace? El labrador no lo sabe. Porque la tierra produce espontáneamente el tallo, después la espiga, y finalmente la cabeza llena de grano en la espiga. Cuando todo está maduro, se echa la mano a la hoz o a la guadaña, ¡y a segar!, porque la cosecha ha llegado...

No había nadie en el auditorio de Jesús que no hubiera contemplado muchas veces semejante proceder de los agricultores. La cosecha empezó con la siembra tan callada. Siguió el crecimiento, calladísimo también. Y vino el recoger la mies sin que aquella simiente primera hubiese metido ruido alguno.

Así es el Evangelio. Lo siembra Jesús. Sin prisas, deja que pasen siglos y milenios. Irá creciendo en la tierra sin que nadie se dé cuenta de sus avances. Al final de los tiempos, cuando se haya completado el número de los elegidos, volverá el Señor a recoger la abundante cosecha.

Con parábola semejante nos explica Jesús cómo el Reino esperado llega a su plenitud sin realizar obras espectaculares, y hasta contra todas las apariencias humanas.
Pero añade otra parábola no menos expresiva:
- ¿Con qué podemos comparar el reino de Dios, o con qué parábola lo podremos expresar? El reino es como un granito de mostaza. Sembrado en tierra, es una semilla tan pequeña que casi no se ve. Pero, una vez sembrado, el granito germina, crece y se convierte en una planta grande, más grande que las hortalizas, hasta echar ramas tan extensas que vienen los pájaros del cielo a cobijarse bajo su sombra.
¡Este Jesús es poeta de verdad! Exquisito como nadie... ¡Y hay que ver cómo hace entender las cosas a la gente más sencilla.
Con la parábola del grano de mostaza nos explica Jesús la extensión que va a alcanzar el Reino de Dios, que llegará a todo el mundo.

Es muy pequeño en sus apariencias primeras. ¿Quién es Jesús, el portador del Reino? Un simple carpintero y campesino de Nazaret. Un predicador perseguido, incomprendido, y que parará en la cruz. Ciudadano de un despreciado rincón del Imperio Romano, ¿quién puede hacer caso de Él?...

Sin embargo, el Evangelio sembrado por este Jesús irá creciendo y se extenderá por todo el Imperio. Tal como se descubran otras naciones, el Evangelio llegará a todas ellas. Al final, no habrá pueblo que no haya escuchado el mensaje de la salvación, de modo que todos los hombres --como los pájaros felices de los aires en las ramas del árbol-- habrán podido conocer la verdad y descansar en el Dios que los cobija.

¿Qué nos toca a nosotros pensar y hacer ante esta realidad del Reino que nos expresa Jesús?

Son dos los sentimientos que suscita en nosotros: confianza y paciencia. Confianza, porque aunque no pensemos en el fruto de nuestros esfuerzos, el Reino avanza sin que nadie lo detenga. Y paciencia, porque Dios no tiene prisa. La cosecha no será sino al final...

El Reino avanza y se desarrolla, ante todo, en cada uno de nosotros. Porque, aunque no pensemos en ello, la obra de nuestra santificación --ya que el Reino lo llevamos dentro por la Gracia-- se realiza día a día, y al llegar la muerte nos veremos con un caudal de méritos que ni sospechamos... -Vuestro esfuerzo no es inútil en el Señor, nos dice San Pablo.

E igualmente avanza en los otros. Todo lo que trabajamos por el Reino de Dios o por la Iglesia, que es la encargada de llevar adelante la edificación del Reino, todo eso no se pierde. Sin que nos demos cuenta, contribuimos fuertemente a la obra de Dios. Todo lo que trabajamos en el apostolado es muy eficaz, aunque nosotros no veamos los resultados. El apóstol San Pablo lo dijo muy enérgicamente a los de Corinto, hablando de su trabajo propio y el de sus colaboradores: -Yo planté, Apolo regó, pero el crecimiento lo dio el Señor. No se pierde nada de lo que hacemos.
En medio del mal del mundo, y aunque algunos no la quieran ver, la acción de Dios, que nos pide y acepta nuestra colaboración en la formación del Reino, es imparable. ¿Queremos mayor premio que ser colaboradores de Dios?....

29 mar 2011

Juntos

Señor, Tú, que, por unir sin confusión lo finito y lo infinito en tu divina persona, eres el foco del amor y el centro de la unidad, enciéndenos en llamas de caridad tan ardientes que nos hagan amar por Ti hasta el odio de nuestros enemigos, y comunícanos un celo tan constante que nos lleve a atraer a nuestros hermanos separados para que vuelvan a tu Iglesia, y se abracen con nosotros al pie de tu altar, a fin de que juntos proclamemos tu Realeza Suprema.

¡Que ella impere sobre esta sociedad que se desune, se enfría y decae en la medida en que te abandona!

¡Que tus brazos extendidos por la misericordia la estrechen sobre tu corazón, para que beba en él los raudales de una vida que no muere!


- Vázquez de Mella -

22 mar 2011

Las Iglesia en cifras

Fuente: Infonacional

"El valiente tiene miedo del contrario; el cobarde, de su propio temor". (Quevedo)

· 5.141 Centros de enseñanza; 990.774 alumnos. (Ahorran al Estado 3 millones de euros por centro al año)
· 107 hospitales (Ahorran al Estado 50 millones de euros por hospital al año)
· 1.004 centros; entre ambulatorios, dispensarios, asilos, centros de minusválidos, de transeúntes y de enfermos terminales de SIDA; un total de 51.312 camas (Ahorran al Estado 4 millones de euros por centro al año)
· Gasto de Cáritas al año: 155 millones de euros (salidos del bolsillo de los cristianos españoles.)
· Gasto de Manos Unidas: 43 millones de euros (del mismo bolsillo)
· Gasto de las Obras Misionales Pontificias (Domund): 21 millones de euros (¿Imaginan de dónde sale?)
· 365 Centros de reeducación para marginados sociales: ex-prostitutas, ex-presidiarios y ex-toxicómanos; 53.140 personas. (Ahorran al Estado, medio millón de euros por centro)
· 937 orfanatos; 10.835 niños abandonados. (Ahorran al Estado 100.000 euros por centro)
· El 80 % del gasto de conservación y mantenimiento del Patrimonio histórico-artístico. (Se ha calculado un ahorro aproximado al Estado de entre 32.000 y 36.000 millones de euros al año)

17 mar 2011

Un poco de Religión

Bautismo.
"Y acercándose Jesús les dijo: Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra; id pues y enseñad a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo". Mateo 28,18-19.

Confirmación.
"Cuando los apóstoles oyeron cómo había recibido Samaria la palabra de Dios, enviaron a Pedro y a Juan, los cuales bajando, oraron sobre ellos para que recibiesen el Espíritu Santo, pues aún no había venido sobre ninguno de ellos; sólo habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces les impusieron las manos y recibieron el Espíritu Santo". Hechos 8, 14-17.

Eucaristía.
"Tomando pan se los dio diciendo: ´Este es mi cuerpo que es entregado por vosotros, haced esto en memoria mía.´ Así mismo el cáliz... diciendo: ´Este es el cáliz de la Nueva Alianza en mi sangre que es derramada por vosotros´ ". Lucas 22, 19-20.

Confesión.
"Diciendo esto sopló y les dijo: ´Recibid el Espíritu Santo, a quien perdonéis los pecados les serán perdonados, a quien se los retuviereis, les serán retenidos´ ". Juan 20, 22-23.

Unción de los enfermos.
"¿Alguno entre vosotros enferma? Haga llamar a los presbíteros de la Iglesia y oren sobre él, ungiéndole con el óleo en el nombre del Señor". Santiago 5,14.

Sacerdocio.
"Les constituyeron presbíteros en cada iglesia por la imposición de las manos, orando y ayunando y los encomendaron al Señor". Hechos 14, 23.

Matrimonio.

"En cuanto a los casados, el precepto no es mío sino del Señor, que la mujer no se separe del marido y de separarse, que no vuelva a casarse o se reconcilie con el marido y que el marido no repudie a su mujer". 1 Corintios 7, 10-11.

La Misa.
La Santa Misa, el sacrificio y banquete de la Eucaristía, es acto central de la Iglesia Católica y el acto supremo de culto a Dios.
El mismo Cristo que se ofreció a sí mismo una vez en el altar de la cruz, está presente y se ofrece en la misa. No es otro sacrificio, ni es una repetición. Es el mismo sacrificio de Jesús que se hace presente, pero incruento porque no hay derramamiento de sangre. Es una representación del Calvario, memorial, aplicación de los méritos de Cristo.
Cristo está presente en el cielo y también en el altar, y se entrega hoy al Padre como el Viernes Santo.
La Misa es un sacrificio de propiciación: "aplaca" la justicia divina por nuestros pecados.
La Misa es un memorial: se conmemora la muerte de Jesús, pero no como un recuerdo psicológico, sino como una realidad mística. Cristo se ofrece a si mismo tan realmente como lo hizo en el Calvario.
La Misa es un banquete sagrado: el mismo Cristo que se ofrece, lo recibimos en la Eucaristía.
La Misa es el medio principal que Dios ha establecido para aplicar los méritos que Cristo ganó en la Cruz para toda la humanidad.

8 mar 2011

La existencia de Dios, por Tomás de Aquino

[...]
La existencia de Dios puede ser probada de cinco maneras distintas...
La quinta se deduce a partir del ordenamiento de las cosas.
Pues vemos que hay cosas que no tienen conocimiento, como son los cuerpos naturales, y que obran por un fin. Esto se puede comprobar observando cómo siempre o a menudo obran igual para conseguir lo mejor. De donde se deduce que, para alcanzar su objetivo, no obran al azar, sino intencionadamente. Las cosas que no tienen conocimiento no tienden al fin sin ser dirigidas por alguien con conocimiento e inteligencia, como la flecha por el arquero. Por lo tanto, hay alguien inteligente por el que todas las cosas son dirigidas al fin. Le llamamos Dios.

Tomás de Aquino

3 mar 2011

La Iglesia tenía razón

Un estudio de la Universidad de Harvard ha dado razón a la posición de Benedicto XVI sobre el sida, afirmando que un comportamiento sexual responsable y la fidelidad al propio cónyuge han sido factores que han determinado un drástico descenso de la epidemia del sida en Zimbabue. Lo explica Daniel Halperin, investigador del Departamento para la Salud Global y la Población de la Población de esa universidad estadounidense

Extraído de La Nación Digital

27 feb 2011

San Gabriel

El Arcángel Gabriel
[Wikipedia] El Arcángel Gabriel (en hebreo: גַּבְרִיאֵל, Gavriʼel; en árabe جبريل Yibrīl o جبرائيل Yibrāʼīl; en latín Gabrielus; en griego Γαβριήλ Gavril) significa: (en hebreo) la fuerza de Dios. Es uno de los tres arcángeles principales dentro de las religiones judía, cristiana e islámica. Las Iglesias Católica, Ortodoxa y algunas protestantes, junto con el Islam, lo consideran arcángel por ser junto con Miguel y Rafael, los únicos ángeles con nombre, y encargados de llevar misiones importantes.
En la tradición Bíblica, es a veces considerado como el ángel de la muerte o uno de los mensajeros de Dios. En el Islam, a Gabriel se le considera también como uno de los principales mensajeros de Dios, pues es él quien reveló a Mahoma el Corán, pero difiere de títulos que se le otorgan en otras religiones (por ejemplo, el ángel de la muerte en el Islam es Azrael y no Gabriel).
Su representación más común es la de la Anunciación y en el caso musulmán, la de la revelación a Mahoma, aunque también ha sido retratado llevando un mensaje escrito en la mano. Además es él quien vigila la entrada del Edén, para evitar que entren los descendientes de Adán y Eva, aunque hay algunos que afirman que quien vigila es el Arcángel Miguel.

En el Evangelio de Lucas, Gabriel revela a los judíos, fariseos y al sacerdote Zacarías que Juan el Bautista nacerá de la esposa de Zacarías, Santa Isabel (Lucas 1:5-20) y visita a la prima de Isabel, María, anunciándole que ella dará a luz a un niño al que pondrá de nombre Jesús. Esta visita de Gabriel a María es frecuentemente llamada "La Anunciación" (Lucas 1:26-38), un evento que es celebrado el 25 de marzo en algunas iglesias Cristianas. También es conmemorado como el "Primer Misterio gozoso" del Rosario.
Según la antigua leyenda, él es además el ángel de la unificación que revela a Juan el libro del Apocalipsis. Gabriel sopla el cuerno que anuncia el Día del Juicio.
Otras ramas de la religión hablan de Gabriel como un ser femenino, pero la tradición Católica generalmente lo representa de modo masculino. De hecho, en el sentido más estricto los ángeles carecen de sexo.

Extraído de Wikipedia

24 feb 2011

[Mateo 24:30] Cuestión de Razas

Algo que parece pasar desapercibido ha originado varias veces pequeños debates tanto bíblicos como de la existencia de razas humanas.
Ciertamente, negar la existencia de las razas es en cierto modo no reconocer toda la Divina Creación de Nuestro Señor. Si bien existe la especie humana, el decir que bajo ella hay una variedad de razas no significa ser "racista", sino reconocer la variedad de la Divina Creación.
El problema es que muchos confunden que el hecho de afirmar la existencia de razas no significa sentirse superior. Hay que tener bien claro que reconocer las diferencias raciales no es en absoluto lo mismo que la supremacía, algo que sí se puede juzgar y que por cierto, es muy propio de aquellos a quienes algunos llaman "los hermanos mayores de los cristianos". A vuestro debate. Dos partes del Evangelio de Mateo distintos, con la palabra destacada.

Versión I - Mateo [24:30]
Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.

Versión II - Mateo [24:30]
Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las razas de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.

15 feb 2011

11 feb 2011

La Vuelta del Cruzado

Para que Cristo reine...

2 feb 2011

Glorioso San Miguel

Glorioso Arcangel San Miguel,

te alabo y te amo con los ángeles del cielo,

por tu autoridad y por el don inefable de Ángel Custodio de los hijos de Dios,

dígnate a mirar con benevolencia al pecador que soy y a mis seres queridos;

en todas nuestras necesidades envía a tus ángeles

para defendernos de la presencia del demonio,

de nuestros enemigos

y de los que nos quieran hacer mal;

mantennos en la Gracia de Dios,

Amén

31 ene 2011

Audiencia General del 26 de Enero de 2011: Benedicto XVI habla de Santa Juana de Arco (texto íntegro)

Fuente: Vatican.va



Santa Juana de Arco

Queridos hermanos y hermanas:

Hoy quiero hablaros de Juana de Arco, una joven santa de finales del Medievo, fallecida a los 19 años, en 1431. Esta santa francesa, citada varias veces en el Catecismo de la Iglesia católica, es particularmente cercana a santa Catalina de Siena, patrona de Italia y de Europa, de quien hablé en una catequesis reciente. En efecto, son dos mujeres jóvenes del pueblo, laicas y consagradas en la virginidad; dos místicas comprometidas, no en el claustro, sino en medio de las realidades más dramáticas de la Iglesia y del mundo de su tiempo. Quizás son las figuras más características de las «mujeres fuertes» que, a finales de la Edad Media, llevaron sin miedo la gran luz del Evangelio a las complejas vicisitudes de la historia. Podríamos compararlas con las santas mujeres que permanecieron en el Calvario, cerca de Jesús crucificado y de su Madre María, mientras los Apóstoles habían huido y Pedro mismo había renegado de él tres veces. La Iglesia, en ese período, vivía la profunda crisis del gran cisma de Occidente, que duró casi 40 años. Cuando muere Catalina de Siena, en 1380, hay un Papa y un Antipapa; cuando nace Juana, en 1412, hay un Papa y dos Antipapas. Además de esta laceración en el seno de la Iglesia, había continuas guerras fratricidas entre los pueblos cristianos de Europa, la más dramática de las cuales fue la interminable «Guerra de los cien años» entre Francia e Inglaterra.

Juana de Arco no sabía leer ni escribir, pero podemos conocer profundamente su alma gracias a dos fuentes de valor histórico excepcional: los dos Procesos contra ella. El primero, el Proceso de condena (PCon), contiene la transcripción de los largos y numerosos interrogatorios a Juana durante los últimos meses de su vida (febrero-mayo de 1431), y refiere literalmente las palabras de la santa. El segundo, el Proceso de nulidad de la condena, o de «rehabilitación» (PNul), contiene las declaraciones de cerca de 120 testigos oculares de todos los períodos de su vida (cf. Procès de Condamnation de Jeanne d'Arc, 3 vol. y Procès en Nullité de la Condamnation de Jeanne d'Arc, 5 vol., ed. Klincksieck, París 1960-1989).

Juana nace en Domremy, una pequeña aldea situada en la frontera entre Francia y Lorena. Sus padres son campesinos acomodados, conocidos por todos como excelentes cristianos. De ellos recibe una buena educación religiosa, con notable influjo de la espiritualidad del Nombre de Jesús, que enseñaba san Bernardino de Siena y los franciscanos difundieron en Europa. Al Nombre de Jesús se une siempre el Nombre de María y así, en el marco de la religiosidad popular, la espiritualidad de Juana es profundamente cristocéntrica y mariana. Desde su infancia demuestra una gran caridad y compasión hacia los más pobres, los enfermos y todos los que sufren, en el contexto dramático de la guerra.

Por sus propias palabras sabemos que la vida religiosa de Juana madura como experiencia mística a partir de la edad de 13 años (PCon, I, pp. 47-48). A través de la «voz» del arcángel san Miguel, Juana percibe que el Señor la llama a intensificar su vida cristiana y también a comprometerse en primera persona por la liberación de su pueblo. Su respuesta inmediata, su «sí», es el voto de virginidad, con un nuevo compromiso en la vida sacramental y en la oración: participación diaria en la misa, confesión y comunión frecuentes, largos momentos de oración silenciosa ante el Crucifijo o la imagen de la Virgen. La compasión y el compromiso de la joven campesina francesa frente al sufrimiento de su pueblo se hacen más intensos por su relación mística con Dios. Uno de los aspectos más originales de la santidad de esta joven es precisamente este vínculo entre experiencia mística y misión política. Después de los años de vida oculta y de maduración interior sigue el bienio breve, pero intenso, de su vida pública: un año de acción y un año de pasión.

A comienzos del año 1429, Juana inicia su obra de liberación. Los numerosos testimonios nos muestran a esta joven de sólo 17 años como una persona muy fuerte y decidida, capaz de convencer a hombres inseguros y desmoralizados. Superando todos los obstáculos, se encuentra con el Delfín de Francia, el futuro rey Carlos VII, que en Poitiers la somete a un examen por parte de algunos teólogos de la universidad. Su juicio es positivo: no ven en ella nada malo, sólo a una buena cristiana.

El 22 de marzo de 1429, Juana dicta una importante carta al rey de Inglaterra y a sus hombres que asedian la ciudad de Orleans (ib., pp. 221-222). Su propuesta es una paz verdadera en la justicia entre los dos pueblos cristianos, a la luz de los nombres de Jesús y de María, pero es rechazada, y Juana debe luchar por la liberación de la ciudad, que acontece el 8 de mayo. El otro momento culminante de su acción política es la coronación del rey Carlos VII en Reims, el 17 de julio de 1429. Durante un año entero, Juana vive con los soldados, llevando a cabo entre ellos una auténtica misión de evangelización. Son numerosos sus testimonios acerca de la bondad de Juana, de su valentía y de su extraordinaria pureza. Todos la llaman y ella misma se define «la doncella», es decir, la virgen.

La pasión de Juana comienza el 23 de mayo de 1430, cuando cae prisionera en manos de sus enemigos. El 23 de diciembre la llevan a la ciudad de Rouen. Allí tiene lugar el largo y dramático Proceso de condena, que se inicia en febrero de 1431 y acaba el 30 de mayo con la hoguera. Es un proceso grande y solemne, presidido por dos jueces eclesiásticos, el obispo Pierre Cauchon y el inquisidor Jean le Maistre, pero en realidad enteramente dirigido por un nutrido grupo de teólogos de la célebre Universidad de París, que participan en el proceso como asesores. Son eclesiásticos franceses, que al haber hecho una opción política opuesta a la de Juana, a priori tienen un juicio negativo sobre su persona y sobre su misión. Este proceso es una página desconcertante de la historia de la santidad y también una página iluminadora sobre el misterio de la Iglesia que, según las palabras del concilio Vaticano II, es «a la vez santa y siempre necesitada de purificación» (Lumen gentium, 8). Es el encuentro dramático entre esta santa y sus jueces, que son eclesiásticos. Acusan y juzgan a Juana, a quien llegan a condenar como hereje y mandan a la muerte terrible de la hoguera. A diferencia de los santos teólogos que habían iluminado la Universidad de París, como san Buenaventura, santo Tomás de Aquino y el beato Duns Scoto, de quienes hablé en algunas catequesis, estos jueces son teólogos carentes de la caridad y la humildad para ver en esta joven la acción de Dios. Vienen a la mente las palabras de Jesús según las cuales los misterios de Dios son revelados a quien tiene el corazón de los pequeños, mientras que permanecen ocultos a los sabios e inteligentes que no tienen humildad (cf. Lc 10, 21). Así, los jueces de Juana son radicalmente incapaces de comprenderla, de ver la belleza de su alma: no sabían que estaban condenando a una santa.

El tribunal rechaza, el 24 de mayo, la apelación de Juana al juicio del Papa. La mañana del 30 de mayo, recibe por última vez la santa Comunión en la cárcel e inmediatamente la llevan al suplicio en la plaza del antiguo mercado. Pide a uno de los sacerdotes que sostenga delante de la hoguera una cruz de procesión. Así muere mirando a Jesús crucificado y pronunciando varias veces y en voz alta el Nombre de Jesús (PNul, I, p. 457; cf. Catecismo de la Iglesia católica, n. 435). Cerca de 25 años más tarde, el Proceso de nulidad, iniciado bajo la autoridad del Papa Calixto III, se concluye con una solemne sentencia que declara nula la condena (7 de julio de 1456; PNul, II, pp. 604-610). Este largo proceso, que recogió las declaraciones de los testigos y los juicios de muchos teólogos, todos favorables a Juana, pone de relieve su inocencia y la perfecta fidelidad a la Iglesia. Más tarde, en 1920, Juana de Arco fue canonizada por Benedicto XV.

Queridos hermanos y hermanas, el Nombre de Jesús, invocado por nuestra santa hasta los últimos instantes de su vida terrena, era como el continuo respiro de su alma, como el latido de su corazón, el centro de toda su vida. El «Misterio de la caridad de Juana de Arco», que tanto fascinó al poeta Charles Péguy, es este amor total a Jesús, y al prójimo en Jesús y por Jesús. Esta santa había comprendido que el amor abraza toda la realidad de Dios y del hombre, del cielo y de la tierra, de la Iglesia y del mundo. Jesús siempre ocupa el primer lugar en su vida, según su hermosa expresión: «Nuestro Señor debe ser el primer servido» (PCon, I, p. 288; cf. Catecismo de la Iglesia católica, n. 223). Amarlo significa obedecer siempre a su voluntad. Ella afirma con total confianza y abandono: «Me encomiendo a Dios mi Creador, lo amo con todo mi corazón» (ib., p. 337). Con el voto de virginidad, Juana consagra de modo exclusivo toda su persona al único Amor de Jesús: es «su promesa hecha a nuestro Señor de custodiar bien su virginidad de cuerpo y de alma» (ib., pp. 149-150). La virginidad del alma es el estado de gracia, valor supremo, para ella más precioso que la vida: es un don de Dios que se ha de recibir y custodiar con humildad y confianza. Uno de los textos más conocidos del primer Proceso se refiere precisamente a esto: «Interrogada si sabía que estaba en gracia de Dios, responde: si no lo estoy, que Dios me quiera poner en ella; si lo estoy, que Dios me quiera conservar en ella» (ib., p. 62; cf. Catecismo de la Iglesia católica, n. 2005).

Nuestra santa vive la oración en la forma de un diálogo continuo con el Señor, que ilumina también su diálogo con los jueces y le da paz y seguridad. Ella pide con confianza: «Dulcísimo Dios, en honor de vuestra santa Pasión, os pido, si me amáis, que me reveléis cómo debo responder a estos hombres de Iglesia» (ib., p. 252). Juana contempla a Jesús como el «rey del cielo y de la tierra». Así, en su estandarte, Juana hizo pintar la imagen de «Nuestro Señor que sostiene el mundo» (ib., p. 172): icono de su misión política. La liberación de su pueblo es una obra de justicia humana, que Juana lleva a cabo en la caridad, por amor a Jesús. El suyo es un hermoso ejemplo de santidad para los laicos comprometidos en la vida política, sobre todo en las situaciones más difíciles. La fe es la luz que guía toda elección, como testimoniará, un siglo más tarde, otro gran santo, el inglés Tomás Moro. En Jesús Juana contempla también toda la realidad de la Iglesia, tanto la «Iglesia triunfante» del cielo, como la «Iglesia militante» de la tierra. Según sus palabras: «De Nuestro Señor y de la Iglesia, me parece que es todo uno» (ib., p. 166). Esta afirmación, citada en el Catecismo de la Iglesia católica (n. 795), tiene un carácter realmente heroico en el contexto del Proceso de condena, frente a sus jueces, hombres de Iglesia, que la persiguieron y la condenaron. En el amor a Jesús Juana encuentra la fuerza para amar a la Iglesia hasta el final, incluso en el momento de la condena.

Me complace recordar que santa Juana de Arco tuvo una profunda influencia sobre una joven santa de la época moderna: Teresa del Niño Jesús. En una vida completamente distinta, transcurrida en clausura, la carmelita de Lisieux se sentía muy cercana a Juana, viviendo en el corazón de la Iglesia y participando en los sufrimientos de Cristo por la salvación del mundo. La Iglesia las ha reunido como patronas de Francia, después de la Virgen María. Santa Teresa había expresado su deseo de morir como Juana, pronunciando el Nombre de Jesús (Manuscrito B, 3r), y la animaba el mismo gran amor a Jesús y al prójimo, vivido en la virginidad consagrada.

Queridos hermanos y hermanas, con su luminoso testimonio, santa Juana de Arco nos invita a una medida alta de la vida cristiana: hacer de la oración el hilo conductor de nuestras jornadas; tener plena confianza al cumplir la voluntad de Dios, cualquiera que sea; vivir la caridad sin favoritismos, sin límites y sacando, como ella, del amor a Jesús un profundo amor a la Iglesia. Gracias.

Saludos

Saludo a los peregrinos de lengua española, en particular a los fieles de la Parroquia de Santa Fe, a los Hermanos de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno de la Fuensanta, de Morón de la Frontera, a los profesores venidos de Chile, así como a los demás grupos procedentes de España, Méjico y otros países latinoamericanos. Que a ejemplo de Santa Juana de Arco encontréis en el amor a Jesucristo la fuerza para amar y servir a la Iglesia de todo corazón. Muchas gracias.

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