Hace tiempo que muchos de quienes he tratado se han mostrado desorientados y confusos ante mi pensamiento crístico, pues eran incapaces de ubicarme en un modelo concentro, dada mi aconfesionalidad. En este hilo explicaré por qué sostengo esta postura, y lo haré analizando las incoherencias confesionales respecto a la fe crística. Como pretendo escribir un artículo y no un libro, omitiré ciertas particularidades minoritarias de las que aclaro soy consciente, y me centraré en las cuatro confesiones mayoritarias del exoterismo (catolicismo, ortodoxia, anglicanismo y protestantismo) así como en la confesión hegemónica del esoterismo (neognosticismo), profesadas por quienes en Occidente se consideran cristianos (aclaro que mis críticas se refieren en todo caso a las instituciones, pues dado mi individualismo me opongo a que paguen justos por pecadores cuando bien pueda haber buena gente engañada en las redes del confesionalismo y que sean inconscientemente verocristianos a pesar de su confesionalidad):
10 jul 2014
18 mar 2014
LAS EDADES DE ISRAEL, por Aryan
Es sabido que soy
tradicionalista a la par que liberal, y muchos se preguntan cómo hago para
cuadrar ambos conceptos, ya que se suele considerar el liberalismo como
ideología de la modernidad. No obstante, mi intelecto excéntrico es capaz de
cuadrar ideas imposibles de concebir para otros sin mis facultades, y a partir
de esta idea decidí reflexionar hasta que por súbita inspiración de Ruah
Hakodesh, Dios me hizo intuir una gran Verdad oculta que hoy me dispongo a
revelar en este artículo, ya que como sacerdote vocacional amo la Sabiduría y
considero un deber filantrópico la prédica de la Revelación de los Divinos
Misterios.
9 sept 2013
DUALIDADES CONFUSAS (por Aryan)
Espíritu y Alma: muy frecuentemente usados como sinónimos y sin embargo
tan diferentes como el aire y el agua, el pensamiento y la emoción. El Espíritu
es blanco o violeta y su canalizador físico es la epífisis, el Alma es azul y
su canalizador es la hipófisis. La parte frontal del cráneo, en especial los
ojos, reflejan el Alma, mientras la parte posterior, en especial el occipital,
refleja el Espíritu.
Fariseos y Saduceos:
Secciones:
Espíritu,
Misticismo,
Reflexiones,
Simbolismo
30 ago 2013
TELEPATÍA: LA LENGUA DE BABEL (por Aryan)
Yo, como escritor y como esoterista siempre le he dado mucha importancia
a la Palabra y a los poderes arcanos que encierra. Esto me ha llevado a
reflexionar sobre uno de los pasajes más significativos y misteriosos de la
Biblia: el auge y caída de la Torre de Babel, en Génesis 11:1-9, que tuvo
consecuencias importantísimas para la humanidad: fue el punto de inflexión sin
el cual no se entiende la naturaleza actual de nosotros, los segundos nacidos,
y representa una Caída semejante en impacto a la original del Edén. A partir de
Peleg, nombrado significativamente en esos tiempos, la longevidad de la humanidad
disminuye drásticamente, hasta cumplir la maldición profética que Dios echó a
los degenerados antediluvianos: por eso, el límite biológico de nuestros días
es de 120 años, aunque generalmente vivamos menos, tenemos el potencial
genético para alcanzar esa longevidad (comprobado recientemente por la
ciencia). Pero hay más, ya que el pasaje de Babel encierra muchos misterios,
algunos ya aclarados en anteriores artículos,
16 ago 2013
DEAD POETS SOCIETY Y EL TRIUNFO DEL MARXISMO CULTURAL EN OCCIDENTE (por Aryan)
Hoy voy a escribir sobre las reflexiones que me inspiro el Divino Ruah
tras ver una de esas películas "intelectuales" bastante famosas, y
que, bajo el argumento de una crítica educativa esconde muchas de las claves
por las que la "amenaza fantasma" del comunismo se ha cernido sobre
Occidente con el auge imparable del marxismo cultural. Creo que para vencer a
un enemigo hay que conocerlo, comprenderlo y sobretodo examinarse a uno mismo
objetivamente: los humanos normales tendemos a ser seducidos por el Mal debido
a ciertas debilidades que un adversario astuto sabe aprovechar como letal
caballo de Troya, siendo uno de los ejemplos más pretéritos en nuestra Historia
la Caída de Adán y Eva, a los cuales Nahash conocía muy bien y sabía cómo
atacarlos: Eva pecó por su ambición y Adán por
14 ago 2013
Enlaces para aprender y crecer
Creo conveniente, para aumentar la
difusión de la Palabra de Dios, interés que creo tenemos en común todos los
miembros y colaboradores de 1000 Razones para Creer, publicar una página de
enlaces sobre diversos temas más o menos relacionados con la Religión,
Mitología, Historia, Humanidades, Arte, etcétera. Esta página estará abierta a
sugerencias y actualizaciones constantes de cualquiera que guste colaborar con
un enlace de interés. El colaborador Aryan (quién ha sugerido la idea) nos
ofrece algunas recomendaciones de su cosecha:
SYMBOLOS
(Revista internacional de Arte Cultura Gnosis)
Symbols.com (Online Encyclopedia of Western Signs and Ideograms)
Ancient Scripts
Symbols.com (Online Encyclopedia of Western Signs and Ideograms)
Ancient Scripts
The Fathers Manifesto
Sherry Shriner (of the Serpent’s
Seedline)
The Heavens Speaks (Evangelio de
las Estrellas)
Si eres cristiano o simplemente te
agrada 1000 Razones para Creer, COLABORA mandando tus enlaces a battleserk@hotmail.com
11 jun 2013
Reflexiones filosófico-cristianas
Por Aryan
He aquí la continuación de mi anterior artículo, he cambiado el nombre
por considerar este más adecuado y concreto:
CIELO Y TIERRA: se dice en Génesis 1:1 "En el principio crió Dios
los cielos y la tierra" y esta frase encierra mucho más de lo que los
torpes profanos, ciegos en su ignorancia, pueden atisbar: primero el orden aquí
es importante, primero "los cielos" y después "la tierra"
(igualmente en el Padrenuestro original "así en el cielo como en la
tierra", después se invirtió en el uso popular, y sospecho que hay una
mano negra detrás de esto), y segundo notar el plural de "cielos": en
otras partes de
15 mar 2013
Algunos mitos infiltrados en el cristianismo
Por Aryan
En el presente texto expongo algunas reflexiones espirituales que creo
serán de interés para todos aquellos cristianos con ánima filosófica y
librepensadora. Todo desde mi interpretación personal con la Guia de Dios, y
respetando a las opiniones de otros hermanos siempre que me respeten a mí:
SIGNIFICADO DE KUSH: habitualmente se identifica con Etiopía, pero en
realidad el significado es doble, cosa que no ha de sorprendernos, dado que las
lenguas semíticas tienden a la ambigüedad en muchos casos. La otra
interpretación, que da sentido a la figura de Nimrod es una deformación de
Kish, una antigua ciudad sumeria, del tiempo de la famosa Torre de Babel (un
zigurat, que
2 ene 2013
Estoy enfadado con Dios
Extraído de Vivir en Cristiano


Ayer me hicieron una pregunta a la que no supe responder y sobre la que he estado meditando desde ese momento.
2 nov 2012
BABEL: SUICIDIO, EUTANASIA Y ABORTO
Por Aryan:
Sé que este artículo no va a ser del agrado de los
conservadores/cristianos "al uso", pero yo he sido siempre un
librepensador, y por tanto mi conservadurismo es propio, tal como lo es mi
interpretación de la Escritura. Me decidí a escribir este artículo a tenor de
la gran confusión (de ahí el título en hebreo) que hay entre el suicidio, la
eutanasia y el aborto, tanto en la derecha como en la izquierda, dando a
entender que los tres actos son equivalentes y tienen que ir por fuerza en el
mismo "pack" ideológico. De esta forma, se piensa que
17 jul 2012
Paralelismo con el cine
Visto en Jóvenes Cristianos.
Tal vez recuerdes la película Star Wars (Guerra de las Galaxias). Esta película de ciencia ficción de la 20th Century Fox fue una de las más grandes producciones que haya realizado Broadway, y una de las más lucrativas de todos los tiempos.
Cuenta cómo Darth Vader, un brillante y joven caballero cambia su carrera como guardián de la justicia y de la verdad, para establecer su diabólico Imperio Galáctico.
Desde su sede central en La Estrella de la Muerte, planea destruir todo lo bueno del universo. Las fuerzas benignas logran derribar y destruir los planes de Vader en su estación espacial. Entonces la paz vuelve una vez más al universo al triunfar el bien sobre el mal.
Increíblemente, algo parecido sucedió realmente en el planeta Tierra, en nuestra propia Vía Láctea.
Las Escrituras nos dicen que Dios creó la tierra y sus primeros ocupantes, Adán y Eva, perfectos y hermosos (Génesis 1 y 2). Dios les dió la libertad de escoger obedecer o desobedecer sus mandamientos. Ellos escogieron desobedecer, causando que entrara el pecado y la muerte al mundo. Algunos culpan a Dios de esto. Pero fue el trabajo del enemigo. ¿Quién era ese enemigo?
Las Escrituras, dicen: “El que practica el pecado es del diablo, porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo” (1 Juan 3:8, RVR). El diablo fue el que tentó a Adán y a Eva para que desobedecieran a Dios.
Él Mismo se Convirtió en Diablo
¿Por qué Dios creó al diablo? Note lo que dice Ezequiel 28:15: “Perfecto eras en todos tus caminos desde el día en que fuiste creado hasta que se halló en ti maldad.” Lucifer llegó a enorgullecerse de su alta posición y de su belleza y se rebeló contra Dios. Él mismo se convirtió en diablo.
Dios soportó a Lucifer durante mucho tiempo, hasta que por fin tuvo que expulsarlo del cielo junto a sus ángeles partidarios. Entonces Lucifer, ahora conocido como diablo o Satanás, estableció su sede en esta tierra desde donde planea esparcir su rebelión por todo el universo. Engañar a Adán y a Eva fue sólo su primer paso.
¿Por qué Dios no acaba con el diablo, el pecado y sus terribles resultados? Eso es exactamente lo que planea hacer.
Pero debe hacerlo a través de un consentimiento universal. El amor y la lealtad a Dios nunca deben ser forzados. Actualmente existe una verdadera guerra entre el bien y el mal en el mundo. Es la batalla de las lealtades de cada persona en esta tierra. Y siendo que el amor es la única arma que un Dios amoroso puede utilizar en esta guerra contra el mal, la victoria tardará mucho tiempo. Cuando el pecado y el mal hayan finalizado su curso y se hayan hecho todas las elecciones, la Escritura dice que Dios destruirá a Satanás y a sus seguidores (Mateo 25:41). Luego Dios volverá a crear esta tierra en toda su belleza y perfección originales. Él, dice: “Yo voy a crear un cielo nuevo y una tierra nueva y el pasado no se volverá a recordar más ni vendrá más a la memoria” (Isaías 65:17).
Tal vez recuerdes la película Star Wars (Guerra de las Galaxias). Esta película de ciencia ficción de la 20th Century Fox fue una de las más grandes producciones que haya realizado Broadway, y una de las más lucrativas de todos los tiempos.
Cuenta cómo Darth Vader, un brillante y joven caballero cambia su carrera como guardián de la justicia y de la verdad, para establecer su diabólico Imperio Galáctico.
Increíblemente, algo parecido sucedió realmente en el planeta Tierra, en nuestra propia Vía Láctea.
Las Escrituras nos dicen que Dios creó la tierra y sus primeros ocupantes, Adán y Eva, perfectos y hermosos (Génesis 1 y 2). Dios les dió la libertad de escoger obedecer o desobedecer sus mandamientos. Ellos escogieron desobedecer, causando que entrara el pecado y la muerte al mundo. Algunos culpan a Dios de esto. Pero fue el trabajo del enemigo. ¿Quién era ese enemigo?
Las Escrituras, dicen: “El que practica el pecado es del diablo, porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo” (1 Juan 3:8, RVR). El diablo fue el que tentó a Adán y a Eva para que desobedecieran a Dios.
Él Mismo se Convirtió en Diablo
¿Por qué Dios creó al diablo? Note lo que dice Ezequiel 28:15: “Perfecto eras en todos tus caminos desde el día en que fuiste creado hasta que se halló en ti maldad.” Lucifer llegó a enorgullecerse de su alta posición y de su belleza y se rebeló contra Dios. Él mismo se convirtió en diablo.
Dios soportó a Lucifer durante mucho tiempo, hasta que por fin tuvo que expulsarlo del cielo junto a sus ángeles partidarios. Entonces Lucifer, ahora conocido como diablo o Satanás, estableció su sede en esta tierra desde donde planea esparcir su rebelión por todo el universo. Engañar a Adán y a Eva fue sólo su primer paso.
¿Por qué Dios no acaba con el diablo, el pecado y sus terribles resultados? Eso es exactamente lo que planea hacer.
Pero debe hacerlo a través de un consentimiento universal. El amor y la lealtad a Dios nunca deben ser forzados. Actualmente existe una verdadera guerra entre el bien y el mal en el mundo. Es la batalla de las lealtades de cada persona en esta tierra. Y siendo que el amor es la única arma que un Dios amoroso puede utilizar en esta guerra contra el mal, la victoria tardará mucho tiempo. Cuando el pecado y el mal hayan finalizado su curso y se hayan hecho todas las elecciones, la Escritura dice que Dios destruirá a Satanás y a sus seguidores (Mateo 25:41). Luego Dios volverá a crear esta tierra en toda su belleza y perfección originales. Él, dice: “Yo voy a crear un cielo nuevo y una tierra nueva y el pasado no se volverá a recordar más ni vendrá más a la memoria” (Isaías 65:17).
11 jul 2012
23 abr 2012
...y San Jorge me proteja
PATRÓN y PROTECTOR
Andaré vestido y armado con las armas de San Jorge para que mis enemigos, teniendo pies no me alcancen, teniendo manos no me atrapen, teniendo ojos no me vean, y ni con el pensamiento ellos puedan hacerme mal. Armas de fuego mi cuerpo no alcanzarán, cuchillos y lanzas se quiebren sin mi cuerpo tocar, cuerdas y corrientes se rompan sin mi cuerpo atar. Jesucristo, me proteja y defienda con el poder de su Santa y Divina gracia, Virgen de Nazaret, me cubra con su manto sagrado y divino, protegiéndome en todos mis dolores y aflicciones, y Dios, con su divina misericordia y gran poder, sea mi defensor contra las maldades o persecuciones de mis enemigos. Glorioso San Jorge, en nombre de Dios, extiéndeme tu escudo y tus poderosas armas, defendiéndome con tu fuerza y con tu grandeza, y que debajo de tí, mis enemigos queden humildes y sumisos a Tí. Así sea con el poder de Dios, de Jesús y del Divino Espíritu Santo, AMÉN
13 mar 2012
La segunda tentación
Extraído de Catholic.net
Esa que nos hace pensar que no ha pasado nada. O esa que nos dice que es imposible volver a empezar.
Llega una tentación. De avaricia o de lujuria, de envidia o de soberbia, de pereza o de egoísmo, de vanidad o de ira.
Si no estuvimos atentos, si no recurrimos a la ayuda divina, la tentación penetra, poco a poco, en el alma. Luego crece desde las pasiones, entre dudas y ansiedades. Al final, sucumbimos. Hemos pecado.
Entonces puede insinuarse la segunda tentación. Esa que nos hace pensar que no ha pasado nada. O esa que nos dice que es imposible volver a empezar. O esa que nos aparta de Dios: si hemos sido tan malos, ¿con qué cara podemos pedir misericordia?
La segunda tentación es terrible: paraliza el corazón, encadena la voluntad, hiere mortalmente la esperanza, prepara el terreno a nuevos pecados, nos aparta de Dios.
Si el pecado ha vencido en nuestras vidas, si nos ha robado la amistad con Dios y la unión con los hermanos, necesitamos más que nunca pedir la gracia del perdón. No podemos permitir que la segunda tentación nos hunda más y más en el mal cometido. No podemos dejar crecer el monstruo de la desconfianza que destruye tantas vidas. No podemos abrir las puertas al pecado diabólico por excelencia: pensar que ni siquiera Dios es capaz de perdonarnos.
Resistir la primera tentación es posible sólo con Dios. Si el pecado se hizo presente por nuestra culpa, necesitamos más que nunca volver a Dios para resistir al más terrible de los males: la segunda tentación.
Para ello, hemos de aprender a ver nuestro pecado como Dios lo ve: como la herida en un hijo. Porque para Dios el hijo no deja de serlo si está enfermo. Somos también suyos en medio del lodo del pecado.
La mirada paterna del Dios de misericordia nos da fuerzas para reemprender la lucha, para acudir al sacramento de la confesión, para amar más porque hemos sido muy amados, para perdonar a mis hermanos porque también yo, mil y mil veces, he sido perdonado...
Si no estuvimos atentos, si no recurrimos a la ayuda divina, la tentación penetra, poco a poco, en el alma. Luego crece desde las pasiones, entre dudas y ansiedades. Al final, sucumbimos. Hemos pecado.
Entonces puede insinuarse la segunda tentación. Esa que nos hace pensar que no ha pasado nada. O esa que nos dice que es imposible volver a empezar. O esa que nos aparta de Dios: si hemos sido tan malos, ¿con qué cara podemos pedir misericordia?
La segunda tentación es terrible: paraliza el corazón, encadena la voluntad, hiere mortalmente la esperanza, prepara el terreno a nuevos pecados, nos aparta de Dios.
Si el pecado ha vencido en nuestras vidas, si nos ha robado la amistad con Dios y la unión con los hermanos, necesitamos más que nunca pedir la gracia del perdón. No podemos permitir que la segunda tentación nos hunda más y más en el mal cometido. No podemos dejar crecer el monstruo de la desconfianza que destruye tantas vidas. No podemos abrir las puertas al pecado diabólico por excelencia: pensar que ni siquiera Dios es capaz de perdonarnos.
Resistir la primera tentación es posible sólo con Dios. Si el pecado se hizo presente por nuestra culpa, necesitamos más que nunca volver a Dios para resistir al más terrible de los males: la segunda tentación.
Para ello, hemos de aprender a ver nuestro pecado como Dios lo ve: como la herida en un hijo. Porque para Dios el hijo no deja de serlo si está enfermo. Somos también suyos en medio del lodo del pecado.
La mirada paterna del Dios de misericordia nos da fuerzas para reemprender la lucha, para acudir al sacramento de la confesión, para amar más porque hemos sido muy amados, para perdonar a mis hermanos porque también yo, mil y mil veces, he sido perdonado...
TEN ESPERANZA
26 feb 2012
Benedicto XVI: "Todas las grandes civilizaciones han sido religiosas"
Queridos hermanos y hermanas:
Hoy quiero continuar la reflexión sobre la oración como algo intrínseco al hombre. Es verdad que Dios parece fuerte en el horizonte de muchos, pero al mismo tiempo se ve un despertar del sentido religioso que no ha desaparecido por más que tantos lo vaticinaran. Es que el hombre a pesar de haber herido la semejanza con Dios por el pecado, conserva el deseo de aquel que lo llama a la existencia. Todas las religiones testimonian es búsqueda fundamental, por eso no hay ninguna gran civilización que no haya sido religiosa. El hombre ha sido creado por Dios y para Dios. Tiene su imagen impresa en su ser y por eso anhela la luz que le permite responder al sentido profundo de la existencia, una respuesta que no está en las ciencias empíricas. Así la oración es expresión del deseo que el hombre tiene de Dios. No una mera fórmula, sino una actitud honesta delante de Dios. Radicada en los más profundo de cada uno, es el lugar de la gratuidad, de la atención hacia lo inefable. Es un desafío, pues en ella el hombre toma conciencia de sí mismo y de su situación ante Dios. Se pone de rodillas, incluso físicamente, pero no a la fuerza como el esclavo, sino espontáneamente reconociéndose débil y pecador, y dirige su mirada hacia el Misterio con Esperanza. Es a la vez un don, pues es ante Dios que se revela y la respuesta del hombre se convierte en relación íntima con él.
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española (...). Os invito a que entrando en el silencio de vuestro interior aprendáis a reconocer la voz que os llama y os conduce a lo más íntimo de vuestro ser, para abriros a Dios, que es amor infinito.
16 feb 2012
El burro y su historia
Extraído de Catholic.net
El ambiente en que vivimos los hombres cada día es más hostil y complicado, nos confunden, y a la hora de la hora hasta nos hacen dudar; ¿lo que estamos haciendo está bien o está mal? nos preguntamos. ¿Cómo satisfacer el querer y el parecer de todos? labor difícil, más aún en un mundo con tanta información, tan cambiante y con tantas apreciaciones personales.
Lo importante para nosotros cristianos, es que tengamos muy bien puestas nuestras ideas en la cabeza y en el corazón, para que no pensemos, hablemos y actuemos como la mayoría lo hace, de lo contrario, seremos como veletas que se mueven de acuerdo al viento, y eso sí que sería catastrófico.
Vivamos nuestros valores, actuemos según nuestra conciencia formada y madura con los principios correctos y con la certeza de que lo que importa no es lo que dirán, sino lo que ve Dios y el bien objetivo que tengo que hacer. Él sabe perfectamente mi intención y las convicciones que me mueven a actuar... ¿Cuántos de nosotros tal vez vivimos lo que esta familia vivió? no sé si decir, pobre burro o pobre familia. Al final, tú puedes sacar tu propia conclusión, esperamos coincidir…
Había una vez un matrimonio con un hijo de doce años y un burro. Decidieron viajar, trabajar y conocer el mundo. Así, se fueron los tres con su burro.
Al pasar por el primer pueblo, la gente comentaba: “¡Mira ese chico mal educado; él arriba del burro y los pobres padres, ya grandes, llevándolo de las riendas!”. Entonces, la mujer le dijo a su esposo: No permitamos que la gente hable mal del niño. El esposo lo bajó y se subió él.
Al llegar al segundo pueblo, la gente murmuraba: “¡Mira qué sinvergüenza ese tipo; deja que la criatura y la pobre mujer tiren del burro, mientras él va muy cómodo encima!”. Entonces, tomaron la decisión de subirla a ella al burro, mientras padre e hijo tiraban de las riendas.
Al pasar por el tercer pueblo, la gente comentaba: “¡Pobre hombre! Después de trabajar todo el día, debe llevar a la mujer sobre el burro y pobre hijo ¡qué le espera con esa madre!”. Se pusieron de acuerdo y decidieron subir los tres al burro para comenzar nuevamente su peregrinaje.
Al llegar al pueblo siguiente, escucharon que los pobladores decían: “¡Son unas bestias, más burros que el burro que los lleva, van a partirle la columna!”
Por último, decidieron bajarse los tres y caminar junto al burro.
Pero al pasar por el pueblo siguiente no podían creer lo que las voces decían sonrientes: “¡Mira a esos tres mensos: caminan, cuando tienen un burro que podría llevarlos!”
¿Cómo complacer a todos?, realmente un misterio y una proeza, ¡vaya aventurita que se dieron estos pobres! Siempre habrá alguien que te critique, que hable mal de tí y será difícil que encuentres alguien a quien le conformen tus actitudes.
Entonces:
¡Vive como creas y según tus principios!
¡Haz lo que te dictamine tu conciencia y el corazón!
Una vida es una obra de teatro que no permite ensayos.
Por eso:
¡Vive tu vida, no solo existas, cada día canta, ríe, ama, crece y lucha por tus convicciones!
¡Vive intensamente cada momento de tu vida antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos!
Lo importante para nosotros cristianos, es que tengamos muy bien puestas nuestras ideas en la cabeza y en el corazón.
El ambiente en que vivimos los hombres cada día es más hostil y complicado, nos confunden, y a la hora de la hora hasta nos hacen dudar; ¿lo que estamos haciendo está bien o está mal? nos preguntamos. ¿Cómo satisfacer el querer y el parecer de todos? labor difícil, más aún en un mundo con tanta información, tan cambiante y con tantas apreciaciones personales.
Lo importante para nosotros cristianos, es que tengamos muy bien puestas nuestras ideas en la cabeza y en el corazón, para que no pensemos, hablemos y actuemos como la mayoría lo hace, de lo contrario, seremos como veletas que se mueven de acuerdo al viento, y eso sí que sería catastrófico.
Vivamos nuestros valores, actuemos según nuestra conciencia formada y madura con los principios correctos y con la certeza de que lo que importa no es lo que dirán, sino lo que ve Dios y el bien objetivo que tengo que hacer. Él sabe perfectamente mi intención y las convicciones que me mueven a actuar... ¿Cuántos de nosotros tal vez vivimos lo que esta familia vivió? no sé si decir, pobre burro o pobre familia. Al final, tú puedes sacar tu propia conclusión, esperamos coincidir…
Había una vez un matrimonio con un hijo de doce años y un burro. Decidieron viajar, trabajar y conocer el mundo. Así, se fueron los tres con su burro.
Al pasar por el primer pueblo, la gente comentaba: “¡Mira ese chico mal educado; él arriba del burro y los pobres padres, ya grandes, llevándolo de las riendas!”. Entonces, la mujer le dijo a su esposo: No permitamos que la gente hable mal del niño. El esposo lo bajó y se subió él.
Al llegar al segundo pueblo, la gente murmuraba: “¡Mira qué sinvergüenza ese tipo; deja que la criatura y la pobre mujer tiren del burro, mientras él va muy cómodo encima!”. Entonces, tomaron la decisión de subirla a ella al burro, mientras padre e hijo tiraban de las riendas.
Al pasar por el tercer pueblo, la gente comentaba: “¡Pobre hombre! Después de trabajar todo el día, debe llevar a la mujer sobre el burro y pobre hijo ¡qué le espera con esa madre!”. Se pusieron de acuerdo y decidieron subir los tres al burro para comenzar nuevamente su peregrinaje.
Al llegar al pueblo siguiente, escucharon que los pobladores decían: “¡Son unas bestias, más burros que el burro que los lleva, van a partirle la columna!”
Por último, decidieron bajarse los tres y caminar junto al burro.
Pero al pasar por el pueblo siguiente no podían creer lo que las voces decían sonrientes: “¡Mira a esos tres mensos: caminan, cuando tienen un burro que podría llevarlos!”
¿Cómo complacer a todos?, realmente un misterio y una proeza, ¡vaya aventurita que se dieron estos pobres! Siempre habrá alguien que te critique, que hable mal de tí y será difícil que encuentres alguien a quien le conformen tus actitudes.
Entonces:
¡Vive como creas y según tus principios!
¡Haz lo que te dictamine tu conciencia y el corazón!
Una vida es una obra de teatro que no permite ensayos.
Por eso:
¡Vive tu vida, no solo existas, cada día canta, ríe, ama, crece y lucha por tus convicciones!
¡Vive intensamente cada momento de tu vida antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos!
30 ene 2012
23 ene 2012
Nuestra lucha contra el egoísmo
El otro día vinieron a entrevistarme unos estudiantes de periodismo para no sé qué revista juvenil, y me preguntaron: "Y tú, ¿no te cansas nunca de dar alientos a los demás?" Les dije que sí, que me cansaba por lo menos tres veces al día. Lo que ocurría es que también por lo menos cinco veces al día sentía la necesidad de no convertir en estéril mi vida y aún no había encontrado otra tarea mejor que esa.
Y cuando los muchachos se fueron, me puse a pensar en un viejo amigo mío que era mozo de equipajes de Valladolid. Debía de tener más o menos la edad que yo tengo ahora, pero entonces a mí me parecía muy viejo. Pero lo asombroso era su permanente alegría. No sabía hacer su trabajo sin gastarte una broma, y cuando te hacía un favor, parecía que se lo hubieses hecho tú a él. Un día le pregunté: "Y tú, ¿cuándo te vas de vacaciones?" Se rió y me dijo: "Me voy un poco en cada maleta que subo para los que se van hacia la playa."
Él sonreía, pero fui yo quien se marchó desconcertado. Nunca había pensado en lo dramático de esa vocación de alguien que se pasa la vida ayudando a viajar a los demás, pero él se queda siempre en el andén, viendo partir los trenes donde los demás se van felices, mientras él sólo saborea el sudor de haberles ayudado en esa felicidad.
¿Sólo el sudor? No se lo dije a mi amigo el mozo de equipajes porque se hubiera reído de mí y me hubiera explicado que el sudor le quedaba por fuera, mientras por dentro le brotaba una quizá absurda, pero también maravillosa, satisfacción.
Desde entonces pienso que todos los que sienten vocación de servicio –sea la que sea su profesión- son un poco mozos de equipajes. Y que todos sienten esa extraña mezcla de cansancio y alegría. Al fin me parece que en la vida no hay más que un problema: vives para ti mismo o vives para ser útil. Vivir para ser útil es caro, hermoso y fecundo.
Claro, desde luego. Todos somos egoístas. Al fin y al cabo, ¿qué queremos todos sino ser queridos? Por mucho que nos disfracemos, nuestra alma lo único que hace es mendigar amor. Sin él vivimos como despellejados. Y se vive mal sin piel. Por eso el mundo no se divide en egoístas y generosos, sino en egoístas que se rebozan en su propio egoísmo y en otros egoístas que luchan denodadamente por salir de sí mismos, aun sabiendo que pagarán caro el precio de preferir amar a ser amados.
Recuerdo haber escrito hace años un extraño poema en el que me imaginaba que, por un día, Cristo se dedicaba a hacer los milagros que a él le gustaban y no los puramente prácticos que la gente le pedía. Y que, en un camino de Palestina, una muchacha hermosísima se presentaba ante Él planteándole la más dolorosa de las curaciones: ella era tan bella, que todos la querían, pero ella no quería a nadie. Deseada por todos, arrastraba una belleza inútil e infecunda. Y le pedía a Cristo el mayor de los milagros: que la concediera el don de amar. Cristo, entonces, la miraba con emoción y compasión y le preguntaba: "¿Sabes que si amas tendrás que vivir cuesta arriba?" La muchacha respondía: "Lo sé, Señor, pero lo prefiero a este gozo muerto, a esta felicidad inútil." Ahora Cristo le sonreía y le decía: "Ea, levántate y ama, muchacha. Entra en el mundo terrible de los que han preferido amar a ser amados." Y la muchacha se alejaba con el alma multiplicada, dispuesta a nadar felizmente a contracorriente de la vida.
La fábula seguramente es disparatada, pero verdaderísima. Porque –los recientes enamorados lo saben- amar a la corta es dulcísimo; a la larga, cansado; más a la larga, maravilloso.
¿Cansado? ¿por qué? Cansado porque siempre nos sale entre las costillas el viejo egoísta que somos y nos grita tres veces cada día que nadie va a agradecernos nuestro amor –es mentira, pero el viejo egoísta nos lo dice-; porque saca además aquel viejo argumento del ¿y a ti quien te consuela? Un falso planteamiento: porque el problema no es si nuestro amor nos reporta consuelo, sino si el mundo ha mejorado algo gracias a nuestro amor.
Pero claro que es difícil aceptar que nuestro veraneo está en esas maletas de esperanza que hemos subido en el tren de los demás. Para ello hace falta creer en serio en los demás. Y eso sólo lo hacen a diario los santos. Por eso, si yo fuera Papa canonizaría corriendo a mi amigo el mozo de equipajes de Valladolid.
Y cuando los muchachos se fueron, me puse a pensar en un viejo amigo mío que era mozo de equipajes de Valladolid. Debía de tener más o menos la edad que yo tengo ahora, pero entonces a mí me parecía muy viejo. Pero lo asombroso era su permanente alegría. No sabía hacer su trabajo sin gastarte una broma, y cuando te hacía un favor, parecía que se lo hubieses hecho tú a él. Un día le pregunté: "Y tú, ¿cuándo te vas de vacaciones?" Se rió y me dijo: "Me voy un poco en cada maleta que subo para los que se van hacia la playa."
Él sonreía, pero fui yo quien se marchó desconcertado. Nunca había pensado en lo dramático de esa vocación de alguien que se pasa la vida ayudando a viajar a los demás, pero él se queda siempre en el andén, viendo partir los trenes donde los demás se van felices, mientras él sólo saborea el sudor de haberles ayudado en esa felicidad.
¿Sólo el sudor? No se lo dije a mi amigo el mozo de equipajes porque se hubiera reído de mí y me hubiera explicado que el sudor le quedaba por fuera, mientras por dentro le brotaba una quizá absurda, pero también maravillosa, satisfacción.
Desde entonces pienso que todos los que sienten vocación de servicio –sea la que sea su profesión- son un poco mozos de equipajes. Y que todos sienten esa extraña mezcla de cansancio y alegría. Al fin me parece que en la vida no hay más que un problema: vives para ti mismo o vives para ser útil. Vivir para ser útil es caro, hermoso y fecundo.
Claro, desde luego. Todos somos egoístas. Al fin y al cabo, ¿qué queremos todos sino ser queridos? Por mucho que nos disfracemos, nuestra alma lo único que hace es mendigar amor. Sin él vivimos como despellejados. Y se vive mal sin piel. Por eso el mundo no se divide en egoístas y generosos, sino en egoístas que se rebozan en su propio egoísmo y en otros egoístas que luchan denodadamente por salir de sí mismos, aun sabiendo que pagarán caro el precio de preferir amar a ser amados.
Recuerdo haber escrito hace años un extraño poema en el que me imaginaba que, por un día, Cristo se dedicaba a hacer los milagros que a él le gustaban y no los puramente prácticos que la gente le pedía. Y que, en un camino de Palestina, una muchacha hermosísima se presentaba ante Él planteándole la más dolorosa de las curaciones: ella era tan bella, que todos la querían, pero ella no quería a nadie. Deseada por todos, arrastraba una belleza inútil e infecunda. Y le pedía a Cristo el mayor de los milagros: que la concediera el don de amar. Cristo, entonces, la miraba con emoción y compasión y le preguntaba: "¿Sabes que si amas tendrás que vivir cuesta arriba?" La muchacha respondía: "Lo sé, Señor, pero lo prefiero a este gozo muerto, a esta felicidad inútil." Ahora Cristo le sonreía y le decía: "Ea, levántate y ama, muchacha. Entra en el mundo terrible de los que han preferido amar a ser amados." Y la muchacha se alejaba con el alma multiplicada, dispuesta a nadar felizmente a contracorriente de la vida.
La fábula seguramente es disparatada, pero verdaderísima. Porque –los recientes enamorados lo saben- amar a la corta es dulcísimo; a la larga, cansado; más a la larga, maravilloso.
¿Cansado? ¿por qué? Cansado porque siempre nos sale entre las costillas el viejo egoísta que somos y nos grita tres veces cada día que nadie va a agradecernos nuestro amor –es mentira, pero el viejo egoísta nos lo dice-; porque saca además aquel viejo argumento del ¿y a ti quien te consuela? Un falso planteamiento: porque el problema no es si nuestro amor nos reporta consuelo, sino si el mundo ha mejorado algo gracias a nuestro amor.
Pero claro que es difícil aceptar que nuestro veraneo está en esas maletas de esperanza que hemos subido en el tren de los demás. Para ello hace falta creer en serio en los demás. Y eso sólo lo hacen a diario los santos. Por eso, si yo fuera Papa canonizaría corriendo a mi amigo el mozo de equipajes de Valladolid.
Fuente: Razones para la Alegría
16 ene 2012
La prudencia es una virtud
Maestra incomparable en el callar
La prudencia consiste en saber callar y saber hablar en el momento oportuno.
María, prudente en el hablar... como en el callar.
Autor: Juan S. Clá Díaz | Fuente: Catholic.net
Una prueba muy elocuente de la prudencia de una persona consiste en saber callar y saber hablar en el momento oportuno; pues, como dice el Eclesiástico (III,7) hay un tiempo para callar y un tiempo para hablar. En lo uno y en lo otro, María fue incomparable.
Podría haber hablado, observa justamente un piadoso autor, manifestando a José el secreto misterio que se había obrado en Ella, despejando así el desconcierto del amantísimo Esposo; pero eso hubiera sido revelar el secreto del Rey del Cielo; se hubiera convertido en una celebridad para Ella; prefirió, pues, callar y dejó que hablase Dios por medio del Ángel.
Habría podido hablar en Belén, cuando le fue negado el hospedaje, dando a conocer la nobleza de su linaje, su sublime dignidad; la humildad profunda y el deseo de sufrir, de conformarse con la voluntad divina, La llevaron al silencio y calló.
Cuántas cosas habría podido decir a los Pastores y a los Magos que fueron a visitar al Divino Infante. Esto podría haber alborotado la adoración y la contemplación de esos santos personajes delante de Jesús: la gloria de Dios, la caridad para con los Magos y los Pastores le impedían hablar y se calló.
Oía con admiración todo lo que decían para gloria del Hijo, de su celestial doctrina, de sus milagros; María, más que los demás Lo admiraba en su corazón, y en éste conservaba con cuidado aquellas palabras y aquellos hechos.
El anciano profeta Simeón le predijo los destinos del Hijo y sus futuros y atrocísimos tormentos; María no dice una sola palabra, pues está dispuesta para todo; no ensalza su resignación, escucha, se ofrece a Sí misma en holocausto juntamente con el Hijo y calla.
Por las mismas justísimas razones, se calla al pie de la Cruz, se calla en las tribulaciones, en las humillaciones, como por modestia, se calla en la alegría y en la gloria. Estas son las pruebas admirables de prudencia divina que nos ofrece el silencio de María: Tempus tacendi.
Maestra insuperable en el saber hablar
Maestra incomparable en el callar cuando se debe callar, se mostró también maestra insuperable en el hablar a tiempo, en lugar y manera conveniente, es decir, cuando y cuanto conviene para dar gloria a Dios y hacer bien a los hombres.
También están aquí los hechos que lo prueban. Habló al Arcángel San Gabriel y no podemos dejar de admirar la prudencia de sus palabras. Habló a su prima Santa Isabel y sus palabras hicieron saltar de gozo, antes de su nacimiento, al futuro Precursor de su Hijo. Sus palabras fueron una profesión de humildad, de gratitud, un cántico de alabanza, un himno sublime de agradecimiento al Omnipotente: Magnificat anima mea Dominum.
Habló con el Hijo en el Templo y sus palabras fueron una admirable demostración de afecto y de solicitud maternales.
Habló en las bodas de Caná y con sus palabras quedó patente su compasiva misericordia con los necesitados y su ilimitada confianza en Dios. ¡Oh admirable prudencia de María, prudencia incomparable, tanto en el hablar como en el callar!
1 ene 2012
Año 2012 de Nuestro Señor
Fuente. Catholic.net.
Suenan las campanas en el reloj.
Son las 12. Las 12 de la noche.
Parece que los meses del año que termina, con sus días y sus horas se columpian en cada una de ellas... Doce meses, doce campanadas. El año se va. El año se acaba. Se esfuman los doce meses como en un conjuro de tiempo y eternidad. Los tuvimos en nuestras manos paro ya no volverán.
Fueron instantes nuestros, únicos e irrepetibles, vividos dentro de nuestro libre albedrío, hora tras hora y ahora se van, perdiéndose en la noche última del año. La noche vieja.
El poeta dice:
Así es, decimos que el tiempo se va cuando somos nosotros los que nos vamos. Decimos que el tiempo corre, que el tiempo vuela, pero los que corremos, los que volamos sobre el tiempo somos nosotros. El tiempo siempre está, el tiempo ni tiene tiempo, ni es joven ni viejo, nosotros si.
Las 12. Es Noche Vieja. Un año nuevo está por comenzar.
Las 12 horas del 31 de diciembre. ¿Qué hicimos con estos trescientos sesenta y cinco días? ¿Qué dijimos, qué pensamos una noche como esta pero del año pasado? ¡Cuántos planes, cuántas promesas, cuántos propósitos! ¿Somos los mismos de aquella noche de otras muchas noches o sentimos que fuimos limando las aristas de nuestro carácter, rellenando "baches" en los que caíamos una y otra vez, quitando obstáculos, que quizá amábamos pero que nos hacían tropezar en nuestro plan de ser mejores como seres humanos en nuestra plenitud y dignidad? ¿Qué pasó con aquellos deseos vehementes que brotaron en nuestro corazón al terminar de oír las doce campanadas y nos hicieron decir: "¡Ahora sí, este año nuevo sí!
Poco a poco se nos fueron aminorando las fuerzas, el entusiasmo, y llegó esa desgana o indiferencia por las cosas. La bruma de la rutina nos envolvió en sus días grises y nos heló el corazón y el coraje.
O no fue así... y sentimos que sí ha habido un cambio positivo. Que el sol del amor nos arropa y podemos repartir el calor que hay en nuestra alma a los demás. Que estamos en pie de lucha, que las 12 campanadas resuenan en nuestro corazón como el tañer de las campanas de la ermita invitándonos a orar.
Que cada campanada se un:
Y con el año que se va y el nuevo que comienza, en esta Noche Vieja, la más vieja del año, recordamos al poeta que nos dice:
Y siguiendo con los versos terminaremos esta pequeña reflexión con uno que una noche como esta me inspiro:
Son las 12. Las 12 de la noche.
Parece que los meses del año que termina, con sus días y sus horas se columpian en cada una de ellas... Doce meses, doce campanadas. El año se va. El año se acaba. Se esfuman los doce meses como en un conjuro de tiempo y eternidad. Los tuvimos en nuestras manos paro ya no volverán.
Fueron instantes nuestros, únicos e irrepetibles, vividos dentro de nuestro libre albedrío, hora tras hora y ahora se van, perdiéndose en la noche última del año. La noche vieja.
El poeta dice:
El indivisible tiempo
lo hemos dividido en años
y así decimos que pasa
cuando nosotros pasamos.
lo hemos dividido en años
y así decimos que pasa
cuando nosotros pasamos.
Así es, decimos que el tiempo se va cuando somos nosotros los que nos vamos. Decimos que el tiempo corre, que el tiempo vuela, pero los que corremos, los que volamos sobre el tiempo somos nosotros. El tiempo siempre está, el tiempo ni tiene tiempo, ni es joven ni viejo, nosotros si.
Las 12. Es Noche Vieja. Un año nuevo está por comenzar.
Las 12 horas del 31 de diciembre. ¿Qué hicimos con estos trescientos sesenta y cinco días? ¿Qué dijimos, qué pensamos una noche como esta pero del año pasado? ¡Cuántos planes, cuántas promesas, cuántos propósitos! ¿Somos los mismos de aquella noche de otras muchas noches o sentimos que fuimos limando las aristas de nuestro carácter, rellenando "baches" en los que caíamos una y otra vez, quitando obstáculos, que quizá amábamos pero que nos hacían tropezar en nuestro plan de ser mejores como seres humanos en nuestra plenitud y dignidad? ¿Qué pasó con aquellos deseos vehementes que brotaron en nuestro corazón al terminar de oír las doce campanadas y nos hicieron decir: "¡Ahora sí, este año nuevo sí!
Poco a poco se nos fueron aminorando las fuerzas, el entusiasmo, y llegó esa desgana o indiferencia por las cosas. La bruma de la rutina nos envolvió en sus días grises y nos heló el corazón y el coraje.
O no fue así... y sentimos que sí ha habido un cambio positivo. Que el sol del amor nos arropa y podemos repartir el calor que hay en nuestra alma a los demás. Que estamos en pie de lucha, que las 12 campanadas resuenan en nuestro corazón como el tañer de las campanas de la ermita invitándonos a orar.
Que cada campanada se un:
Perdón y gracias, Dios mío, me estás regalando otro año para crecer en la fe y en el amor a Ti y a los demás. El tiempo pasado está en Tus manos , el que comienza en las mías, pero quiero que Tu me acompañes a vivirlo!.
Y con el año que se va y el nuevo que comienza, en esta Noche Vieja, la más vieja del año, recordamos al poeta que nos dice:
Un año más, no mires con desvelo
la carrera veloz del tiempo alado
que un año más en la virtud pasado
un paso es más que te aproxima al cielo.
la carrera veloz del tiempo alado
que un año más en la virtud pasado
un paso es más que te aproxima al cielo.
Y siguiendo con los versos terminaremos esta pequeña reflexión con uno que una noche como esta me inspiro:
Esta noche es "noche-vieja"
y yo hago un alto en mi camino,
sentada bajo la luna
abro mi alforja y la miro.
¿Qué es lo que tengo en ella?
Oro y plata:-Te lo cambio
por la sonrisa de un niño.
Quiero caminar descalza
por lo prados con rocío
quiero soltar mis amarras
y extender libre mis alas
y sentir mi poderío.
Poderío y libertad
olvidando el claro-oscuro
de ambiciones que esclavizan
tan pesadas como un yugo.
Esta noche es "noche vieja"
tengo el alma transparente,
cuando llegue el año nuevo
que me encuentre en la vereda
como quién vuelve a nacer,
sin sandalias ,sin alforja,
con la piel limpia de luna
las estrellas en mi pelo
y cantando el "aleluya".
Esta noche es noche vieja,
y yo tengo el alma nueva...
¡quién lo pudiera creer!
y yo hago un alto en mi camino,
sentada bajo la luna
abro mi alforja y la miro.
¿Qué es lo que tengo en ella?
Oro y plata:-Te lo cambio
por la sonrisa de un niño.
Quiero caminar descalza
por lo prados con rocío
quiero soltar mis amarras
y extender libre mis alas
y sentir mi poderío.
Poderío y libertad
olvidando el claro-oscuro
de ambiciones que esclavizan
tan pesadas como un yugo.
Esta noche es "noche vieja"
tengo el alma transparente,
cuando llegue el año nuevo
que me encuentre en la vereda
como quién vuelve a nacer,
sin sandalias ,sin alforja,
con la piel limpia de luna
las estrellas en mi pelo
y cantando el "aleluya".
Esta noche es noche vieja,
y yo tengo el alma nueva...
¡quién lo pudiera creer!
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